En pocas semanas, iremos nuevamente a elecciones presidenciales. En esta ocasión,será para elegir a un presidente que durará apenas... ¡año y medio! ¿Cuáles son las preguntas críticas que debemos hacer a los aspirantes a Carondelet?
1RA. PREGUNTA ¿Utilizará el dinero de la reserva internacional para “dinamizar” la economía? Quien responda afirmativamente está atacando directamente a la dolarización porque propone gastar los depósitos de los ciudadanos (¡!) en cooperativas y bancos que son custodiados por el Banco Central. El riesgo de esta política es que esos recursos no estarán disponibles cuando sus legítimos propietarios (los depositantes) los soliciten de regreso, generando pánico financiero.
2DA. PREGUNTA ¿Cambiará la legislación para permitir que el Banco Central vuelva a comprar bonos del Ministerio de Finanzas? Esto es lo que se conoce en el argot técnico como “expansión del balance del Banco Central”. No es otra cosa que emitir dinero,en un sistema dolarizado es emitir “ecuadólares”. Esta política dinamiza artificialmente la economía provocando una demanda excesiva de dólares verdaderos (únicos válidos para transar con el exterior), y reduce la liquidez del Banco Central Para evitar la quiebra del Banco Central, el gobierno es forzado a tomar todo tipo de restricciones a los flujos de capitales: salvaguardias cambiarias, aranceles, normas técnicas, administración de transferencias con el exterior, etc. El resultado es mayor costo de vida y destrucción de bienestar para los ciudadanos.
3RA. PREGUNTA ¿Impulsará la economía acelerando la inversión y el gasto público? ¿Con qué recursos? El gasto público requiere que, previamente, el sector privado haya generado riqueza que luego es expropiada legalmente vía impuestos. El fisco también puede endeudarse, pero toda deuda se paga con impuestos futuros. En resumen, la elevación del gasto público siempre está limitada por la capacidad fiscal de recaudar impuestos. El endeudamiento agresivo e irresponsable no genera un impulso sostenible en la economía. Es la política del “pan para hoy y hambre para mañana”, porque todas esas deudas deben pagarse e, inevitablemente, el gasto deberá reducirse a un nivel sostenible en un doloroso ajuste fiscal.
Mantener la dolarización implica no atacarla con políticas irresponsables. Crear bienestar exige impulsar la inversión privada para generar nuevos empleos y, desde lo público, construir servicios públicos de calidad. Cuidado con los engaños del populismo económico, tan frecuentes en el trópico...