Escribe tu propia historia

jueves, 8 abril 2021 - 09:20
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Hace unos años me imaginé que era el final de mi vida y alguien se sentaba a escribir mi biografía. Fue poner pausa al “corre corre”, al estar tarde en todos lados y vivir ocupada, era sentirme suficiente. Puse pausa para preguntarme: ¿qué tipo de historia estoy escribiendo? Me di cuenta que estaba escribiendo una historia que no me pertenecía. Una historia preescrita y predeterminada, diluida por apariencias y máscaras, que no me prendía los ojos en estrellitas. Una historia en la que contaba los segundos para mis vacaciones… qué aburrida historia, qué víctima historia.
 
Me di cuenta que es común pero decidí que no es normal. Me di cuenta que iba a terminar con un libro que jamás quisiera leer, que jamás me interesaría leer, que jamás me inspiraría leer. Decidí que cuando mi vida se acabe quiero leer una historia mágica, llena de milagros, transformaciones y conexiones profundas…pero más que nada, auténtica. Llena de audacia y valentía, de firmeza y certeza. ¡Y mía!. Basada en mi corazón, en mi alma y en mi capacidad de crear cosas hermosas.
 
Todos los días escribimos una página de nuestra historia. Cada semana y cada mes terminamos un capítulo, y no son valiosos porque fueron cómodos, son valiosos porque tienen altos y bajos y muchas emociones, porque tienen experiencias, fracasos y éxitos, aprendizajes y porque pueden ser el camino de vuelta a nuestro corazón; porque tienen conversaciones y verdades que incomodan. 
 
Son capítulos valiosos cuando dejamos de conformarnos y decimos que no y somos vulnerables, cuando llevan lágrimas, duelos y risas. De esas risas que llenan el aire de cualquier lugar, esos abrazos que calman, esas despedidas que desgarran y esos bailes hasta la madrugada…esos “gracias” y esos “te amo”. 
 
Son valiosos por todos esos momentos en los que pensamos que no hay salida, solo para encontrar nuestras alas, solo para encontrar nuestro merecimiento y la infinita capacidad para tomar decisiones, para diseñar una vida que nos haga profundamente orgullosa. Esos capítulos en los que apuestas por ti, por tu alegría, por tu felicidad, esos son los que vas a querer contar y los que vas a querer leer. Escribe una historia que te emocione leer.
 
Entonces, ¿para qué vinimos?
 
No vinimos para acomodar ni complacer a todo el mundo ni para ser para todo el mundo. Vinimos para usar nuestra voz, crear cosas que no existen y para revolucionar industrias, vidas y lugares. Tenemos esta capacidad infinita para cuestionar, cambiar y soñar. ¿Te imaginas si naciéramos para soñar en logros pequeños? ¿O para limitarnos a lo que una persona cree que es posible? No vinimos para ser una sola cosa ni para quedarnos callados ni para ser versiones mediocres de nuestro potencial. No vinimos solo para tener sueños. Vinimos para soñarlos y vivirlos, y después graduarnos de ellos para soñar unos más grandes.
 
Estamos aquí para incomodar, porque así es como nos expandimos, para resaltar, porque así es como otros saben que también pueden hacerlo. Estamos aquí para ser incomodados para dejar de justificar nuestra zona de confort. Vinimos a inspirar y a ser inspirados, y claro… estamos aquí por un tiempo limitado. 
 
También vinimos con una voz, con un alma y con unas manos llenas de poder. Tenemos la capacidad de crear visiones, de topar vidas y de contar historias; de escribir nuestra propia historia. Una historia épicamente única, abundante y auténtica, porque la vida de mis sueños no es la vida de tus sueños. Tampoco es la vida de tu amiga, tu mamá o tu colega. La vida de tus sueños es la libertad para elegir todo lo que quieres y lo que no quieres. Para elegir cómo, cuándo, dónde y elegir con intención. Esa es la verdadera abundancia: la libertad para escribir tu historia. 
 

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