Cristina Correa Freile: La arquitecta que dibuja su vida
Sensible y nostálgica, Cristina Correa vive su profesión como un medio de expresión en el que el dibujo y la música alimentan su curiosidad para entender el mundo.
En el estudio de diseño de Cristina Correa, unas inmensas repisas con módulos cuadrados sostienen un Nintendo y un Game Boy cerca de algunos adornos referentes a las serie Friends y Game Of Thrones. Un casete VHS de Mafalda y un sticker de la película ‘Tiburón’ están guardados en medio de libros de arte y muñecos de la cultura pop. Las plantas verdes adornan una oficina donde un sillón de cartón reciclado está custodiado por retratos de actores de cine y estrellas rock que ella dibujó con la precisión de su admiración por el cine y la música.
Una mesa de madera invita a la conversación y al dibujo. Cristina está en cada rincón de un lugar donde sus sketchs arquitectónicos rivalizan con cuadernitos de viajes que elaboró con una envidiable creatividad. La joven arquitecta es reservada pero su entorno habla por ella y cada objeto nos cuenta un poco más de su vida entre dibujos.
Conversamos con esta artista, quien ha ilustrado cuentos para niños y a través de su cuenta de Instagram @dibujosdecristina nos muestra un poco de su mundo.
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¿Quién comparte contigo esa manera de ver la vida?
Mis amigas del colegio son mi cable a tierra y sé que nunca me van a dejar caer. Tratamos de estar enganchadas a la realidad, la coherencia y la autenticidad. Me nutro de actitudes y circunstancias que tenemos en común.
Viajas mucho, ¿qué contestas cuando te preguntan quién eres?
‘Soy arquitecta y me gusta dibujar’, es lo que siempre respondo. El trazo es como una huella, un sello mío. Es muy fácil expresarme con un registro gráfico. Me quedo con las palabras de mi papá que me decía: “Un arquitecto no tiene que saber dibujar pero sí tener sentidos de proporción y escalas”.
¿Cuándo interviene el dibujo en tu profesión?
En el proceso es muy importante que las personas que trabajan conmigo puedan entrever este trabajo más análogo. La inteligencia artificial puede resolver mucho pero la creatividad siempre seguirá siendo humana. Se debe utilizar la tecnología para resaltar tu trabajo. La AI es como una segunda bomba atómica y vamos a ver su onda expansiva por un buen tiempo.
¿Qué opinas de las redes sociales?
Las mantengo pero me doy cuenta que es un monstruo sin cabeza. Estamos en una época de inmediatez sin procesos, sin capacidad de discernir y mucha superficialidad. Trato de encontrar la manera de poder trabajar como si fuera una esencia.
¿Cuáles son las obras que has realizado?
Oficinas, casas residenciales, lotizaciones, áreas comerciales, edificios... Todo nace con un papel, un marcador y un sketch luego de conversar con el usuario e interpretar sus necesidades. Para una casa es importante sentarte con el cliente y escuchar la dinámica familiar. Preguntas como: ¿Qué hacen los domingos... dónde les gusta reunirse? son importantes para no desperdiciar los espacios. Una casa debe tener alma e identidad, ser un lugar cálido y acogedor que va a crecer contigo.
¿Recuerdas tu primer proyecto?
Tenía 22 años, todavía estaba en la universidad y trabajaba con mi padre arquitecto. Recuerdo haber participado dibujando a mano la distribución de la casa de un cliente que acudió a la oficina y dijo: ¡por esos garabatos me hicieron venir! Desde ese día me ubiqué en tiempo y espacio tomando la decisión de expresarme mejor para llegar al cliente.
¿Fuiste arquitecta para seguir los pasos de tu padre?
Mi padre dibuja precioso y heredé su trazo. Cuando era niña me compraba crayones, papel y pintura. Nunca me dijo tienes que dibujar pero fue natural para mí y siempre lo resolví sola.
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Eres una persona apasionada y atípica... ¿es algo que cultivas?
Desde niña hice cosas distintas. Por ejemplo, para mí la letra es importante, desde pequeña tenía presente que mi letra debía ser diferente. Hacía planas con letras manuscritas, luego imprentas una y otra vez hasta darme cuenta que sin querer imitaba a mi mamá y mi abuela que tenían letras preciosas. No estudié grafología pero percibo mucho de la gente a través de su escritura.
¿Qué tienes de tu mamá?
Su letra. Sin saber de niña hacía planas una y otra vez para imitar la perfección y la singularidad de su letra. Mi mamá falleció hace algunos años y todos recuerdan cómo trataba a la gente. Era muy cálida, ocurrida, querida y justa. Es algo que trato llevar conmigo y cuando tengo un problema siempre pienso cómo lo resolvería mi mamá.
¿Cómo alimentas tu creatividad?
La fuente básica de mi inspiración es la cultura pop y la música. Me fascinan las bandas sonoras de series y películas. Obviamente están los clásicos de John Williams y Hans Zimmer pero cómo no emocionarse al escuchar las primeras notas de ‘Succession’ de Nicholas Britell o lo que compuso Rafael Rivera para ‘The Queen's Gambit’. Para mí la música y los sonidos son personajes, por ejemplo en la película ‘Roma’, de Alfonso Cuaron, el sonido de un vidrio durante un temblor o el agua que barre la escoba en el patio de la casa evocan momentos tan personales como evocadores. La música le baja la guardia a todo el mundo y esa vulnerabilidad te acerca a la autenticidad de las personas.
Si tu niñez fuera una música...
En el soundtrack (banda sonora) de ‘The Holiday’, de Hans Zimmer, hay una obra que se llama ‘Maestro’ y me encanta porque acompaña muchas emociones diversas en una sola escena. También las composiciones de Darío Marianelli en ‘Orgullo y Perjuicio’. En el minuto 2:22 de ‘Your Hands Are cold’ empieza a sonar el piano más maravilloso que existe. Cada vez que escucho a Aretha Franklin pienso en mi mamá. Cada canción pertenece a un momento con ella.
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