Aunque la ONU instó al Estado y a Furukawa a actuar sin más demora para garantizar la reparación, al menos nueve demandantes fallecieron sin ver cumplido su legítimo anhelo de justicia y reparación.
La multitud encabezada por dirigentes sindicales y líderes indígenas gritó consignas que referían las crisis de salud y seguridad que atraviesa Ecuador.
Las fusiones dentro del gabinete ministerial fueron decretadas horas después de que el Frente Unitario de los Trabajadores (FUT) advirtió con movilizarse.
En el comunicado que anunció la muerte del líder sindical no se compartió su causa, pero sí se detalló que Tatamuez "se encontraba afectado en su salud en los últimos días".