¿Cómo cargar a tu gato sin lastimarlo? Lo que debes evitar según expertos

Sujetar a un felino de forma inadecuada puede provocarle dolor y experiencias traumáticas. Conozca el método seguro para levantarlos y cómo leer su lenguaje corporal.

Un chico cargando a su gato.
Ligia Proaño Fabara

Aprender a sostener a un gato de manera que se sienta seguro y cómodo es una habilidad fundamental para cualquier propietario, sin importar su nivel de experiencia. Sin embargo, en la práctica diaria se suelen cometer errores que dañan el vínculo con la mascota, transformando un momento de afecto en una situación estresante.

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La clave para una interacción exitosa radica en el respeto a la individualidad del felino y en la capacidad de interpretar sus reacciones físicas. Aunque no todos los ejemplares disfrutan de ser cargados, el manejo positivo y la habituación al contacto son pilares esenciales para facilitar cuidados básicos como el cepillado, la higiene dental o el corte de uñas.

¿El gato desea ser cargado? Las señales del lenguaje corporal

Antes de levantar a un gato, los especialistas recomiendan ofrecerle la mano y permitir que sea él quien decida si desea interactuar. De acuerdo con la Dra. Julie Liu, veterinaria especializada en felinos y profesional certificada del programa Elite Fear Free, existen indicadores claros para evaluar la disposición del animal.

Un gato receptivo y relajado mostrará expresiones faciales suaves, orejas apuntando hacia adelante, músculos distendidos y pupilas con forma almendrada, acompañadas en ocasiones por un parpadeo lento o un movimiento perezoso de la cola. Por el contrario, si la mascota no desea contacto, manifestará lo siguiente:

El método correcto y seguro para levantar a un gato

Al momento de alzar al animal, la regla principal de los profesionales es utilizar siempre ambas manos y evitar mirarlo de frente de forma fija, ya que esto puede ser interpretado como una intimidación. La técnica recomendada consiste en colocarse en la misma dirección que el felino y agacharse lentamente a su nivel.

El procedimiento técnico exige deslizar una mano debajo del pecho del animal, manteniendo las yemas de los dedos orientadas hacia su rostro, mientras se posiciona el cuerpo del gato de forma sutil contra el hueco del codo para brindar un soporte firme, similar a la sujeción de un balón. La mano libre debe emplearse como apoyo adicional en la zona delantera del pecho.

Los expertos enfatizan que la mayoría de los felinos rechaza la posición boca arriba debido a que los expone a una vulnerabilidad extrema. Asimismo, se debe retornar al animal al suelo de manera suave ante el primer movimiento de resistencia o maullido, evitando esperar a que el gato intente saltar por la fuerza.

Los errores más comunes: Qué se debe evitar

La práctica más severa y desaconsejada por la medicina veterinaria es levantar a los gatos adultos por la nuca o el cuello. Si bien las madres transportan de esta forma a sus cachorros, en la etapa adulta este método resulta doloroso, genera un estrés considerable y elimina por completo la sensación de control del animal. Incluso en el caso de los gatitos pequeños, la Dra. Liu sugiere emplear siempre las dos manos para evitar caídas o sustos.

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Finalmente, el manejo diario influye directamente en la conducta del felino. Si el propietario solo carga a la mascota para realizar acciones restrictivas, como bajarlo de una superficie prohibida o introducirlo a la fuerza en su transportín para ir al veterinario, el gato asociará el contacto exclusivamente con experiencias negativas, deteriorando la confianza con sus cuidadores.