José Serrano y el plan secreto que se frustró para captar la Presidencia

Los cinco momentos más polémicos de su vida pública dan cuenta de sus motivaciones. Hoy está detenido en El Encuentro. Su hija asegura que es víctima de persecución.

Desde el último sábado de agosto se encuentra en la cárcel de El Encuentro, en Santa Elena.
María Belén Arroyo

Protagonizó cientos de titulares, a lo largo de su vida pública. El ex hombre duro de la revolución ciudadana, José Serrano, no es alguien de medias tintas. Se reunió con el ex presidente Bucaram en Panamá. Trajo en avión a Carlos Pareja Yannuzzelli, para congraciarse con Lenín Moreno. Conversó con un contralor prófugo de la justicia, a quien llamó ‘compadrito lindo’. Tuvo un plan secreto: llegar a la Presidencia, en la transición entre el correísmo y el morenismo. Vistazo lo revela, a partir de entrevistas con una docena de ex aliados.

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Mientras José Serrano dirigía el ministerio del Interior, entre mayo de 2011 y noviembre de 2016, el gobierno de la revolución ciudadana construyó varias megacárceles. La de Cotopaxi empezó en 2012 y la de Turi (en Cuenca), fue edificada e inaugurada en 2014.

Desde el último sábado de agosto, el ex alto cuadro del correísmo es el preso más célebre de la cárcel del Encuentro, en Santa Elena.

Fue detenido a inicios de agosto de 2025 en Florida, por un tema migratorio. Sin embargo, en mayo de 2026 el actual ministro del Interior, John Reimberg, afirmó que la libertad ya no era una opción para el ex secretario de Estado.

El anuncio se cumplió el viernes 28 de agosto, cuando salió desde el recinto penitenciario en Estados Unidos rumbo a la prisión ecuatoriana construida durante el actual gobierno.

Su trayectoria empezó temprano

Serrano nació en noviembre de 1970, en una familia de juristas. Continuó la tradición familiar y siguió la carrera de Derecho en una universidad privada de Cuenca.

Saltó a la arena en 2004. Como abogado y defensor de derechos humanos representó al pueblo Sarayacu, de Pastaza, que peleaba por evitar el inicio de actividades extractivas petroleras. En abril de ese año, el jurista denunció haber recibido amenazas de muerte y acudió a foros internacionales para advertir que su vida corría peligro. Sarayacu logró, mediante instancias judiciales, a nivel internacional, obstruir el inicio de la actividad petrolera.

Él tomó otro rumbo. Se enroló en el gobierno extractivista que empezó en 2007. Fue nada menos que ministro de Minas y Petróleos, encargado entre 2007 y 2009; secretario de Transparencia entre 2009 y 2010; ministro de Justicia entre 2010 y 2011; y ministro del Interior desde 2011 hasta 2016. En noviembre de este año se candidatizó para una curul de la Asamblea. No solo ganó. Fue el Presidente. Pero un episodio controversial le costó la destitución de ese alto cargo, aunque no la curul.

Su carrera política arrancó en 2007, durante la revolución ciudadana.

1. Un ministro temido y poderoso

A su gestión al frente de Justicia e Interior corresponde la mayor parte de acusaciones en su contra. Testimonios comprometedores salieron a la luz en el contexto de la investigación fiscal sobre el magnicidio de Fernando Villavicencio. Un ex oficial de Inteligencia lo acusa de haber implantado un dispositivo para seguir al excandidato presidencial, de haber otorgado cédulas fraudulentas a miembros de las FARC; y de haber entregado armas a Los Choneros. La defensa de Serrano desvirtuó esas acusaciones y descalifica al denunciante, quien tiene un historial delictivo sobre su espalda.

Al saber de la detención de Serrano, un ex colaborador suyo, Diego Vallejo, pidió a las autoridades de justicia de Estados Unidos revisar las acusaciones en contra del ex ministro. Entre ellas, detalla la delegación en marzo de 2014 a la entonces directora administrativa, quien es su actual pareja, “para firmar contratos de emergencia... con esas atribuciones manejó más de 330 millones de dólares y estuvo a cargo de la compra de caballos, chalecos, patrullas, equipos y material para la Policía”.

Vallejo fue detenido y guardó prisión luego de que enfrentara un proceso viciado, pues se sembraron pruebas en su contra. Había sido parte del círculo de colaboradores de Serrano. Pero descubrió actos de corrupción y los denunció. Sufrió persecución y cárcel. Hoy reside fuera de Ecuador mientras prepara una denuncia internacional por los daños que estos hechos causaron a su vida personal y familiar.

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El último viernes de agosto se anunció que llegaría al Ecuador.

2. Se reunió con Abdalá Bucaram, en Panamá

En febrero de 2017 se había realizado ya la primera vuelta presidencial. Lenín Moreno y Jorge Glas pasaban a segunda vuelta, pero la familia del ex presidente Abdalá Bucaram torpedeaba la campaña para el balotaje con denuncias que salpicaban a Glas.

La familia Bucaram buscó un acercamiento, según reveló a Vistazo (en junio de 2020) el ex brazo derecho de Lenín Moreno, Eduardo Mangas. La negociación era simple. Abdalá Bucaram podría volver de Panamá, ya que se cumplirían 20 años de los procesos entablados en su contra. Sus familiares dejarían de boicotear con denuncias al binomio postulante a la Presidencia.

Esto no era casual. Días antes de la primera vuelta, Jacobo Bucaram (hijo de Abdalá) se había encontrado con el tío de Glas, Ricardo Rivera, en un restaurant y le había propinado un golpe.

En junio de 2020, el entonces asambleísta José Serrano confirmó a Vistazo que hubo diálogos, pero aseguró que fueron “contados”. El cinco de mayo de 2017 viajó a Panamá, luego del triunfo en balotaje.

El binomio Dalo Bucaram – Ramiro Aguilar obtuvo el cinco por ciento en la votación de las presidenciales de febrero de 2017. El grupo político que los auspiciaba (FE) apoyó la tesis de la consulta popular promovida por el gobierno de Moreno.

Según analistas, esa habría sido la puerta para que el clan Bucaram accediera al pastel de los contratos de la salud, durante la pandemia.

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Imagen de archivo de su gestión como presidente de la Asamblea.

3. Trajo a Carlos Pareja Yanuzelli, CAPAYA, al Ecuador

El gobierno de Lenín Moreno y Jorge Glas había empezado con un traspiés, a fines de mayo de 2017. Los indicios de corrupción por los contratos con Odebrecht salpicaban al entorno del entonces vicepresidente Glas.

José Serrano ocupaba la presidencia de la Asamblea. Con 77 votos a favor era el líder del Legislativo y tenía 47 asambleístas del movimiento, respaldando la consulta popular que impulsaba Lenín Moreno. Había signos de fractura con el correísmo.

Para inicios de agosto, Moreno retiró las funciones a Glas. Fuentes confirmaron a Vistazo que para esas fechas, Serrano había conversado con el entonces fiscal general, Carlos Baca Mancheno y le había hecho saber que un informe del contralor Carlos Pólit lo involucraba en gastos irregulares relacionados con la comisión para investigar los hechos del 30 de septiembre de 2010, cuando se produjo la revuelta policial.

Todo indica que Serrano contaba con que Baca Mancheno diera un paso al costado de Fiscalía y que en ese cargo iría un alfil suyo. Con este escenario en mente, habría convencido al ex todopoderoso en la petrolera nacional, Carlos Pareja Yannuzzelli, para volver al país. Él se había afincado en Estados Unidos.

La oferta habría consistido en llegar a Ecuador, afrontar cárcel y aportar pruebas en contra de Glas. A cambio, Serrano le habría ofrecido una reducción significativa de la pena, gracias a su influencia en Fiscalía, algo que daba por descontado.

De hecho el 11 de agosto de 2017, como lo reveló en su momento Vistazo, Yannuzzelli (‘Capaya’, como se lo conocía) arribó al país, en medio de anuncios de Serrano.

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El plan maestro, según coincidieron entrevistados por este medio, consistía en ganar puntos con el presidente Lenín Moreno. Al quitar a Glas de la Vicepresidencia, Serrano contaba con integrar la terna para ser Vicepresidente. Y en una segunda etapa, utilizar información clasificada sobre supuestos pagos a Moreno en el entramado de Sinohydro, para ocupar la Presidencia.

Pero nada de esto ocurrió. Carlos Baca no solo se mantuvo en el cargo. Ese mismo mes de agosto abrió investigaciones contra el contralor Carlos Pólit, su hijo, y la subalterna y pareja de Serrano, María Paula C.

Instantes en que Serrano ingresaba en la cárcel de El Encuentro.

4. El plan secreto: llegar a Carondelet

Las fuentes consultadas coinciden en que hacia agosto de 2017 Serrano confiaba en que estaba armando las fichas correctamente.

Al quitar del medio al entonces fiscal Baca Mancheno, su alfil en Fiscalía sería benévolo con Capaya. Glas, procesado penalmente con las pruebas que aportara el ex titular de la petrolera, dejaría la vicepresidencia vacante.

Pero en octubre de ese año, Serrano llegó a saber que el fiscal Baca, quien seguía en funciones, pidió una orden de detención con fines investigativos contra la funcionaria subalterna de Serrano, y a la postre, su pareja.

De esta manera ella salió del país, en noviembre. Ese mismo mes, se produjo la controversial llamada al ‘compadrito lindo’.

A inicios de enero de 2018, el presidente Moreno envió la terna a la Asamblea para reemplazar a Jorge Glas en la Vicepresidencia.

La jugada fue sagaz. Moreno puso una terna de mujeres, de la que salió escogida Maria Alejandra Vicuña.

Aunque Serrano había reunido 47 votos a favor de Moreno, había traído a Capaya de vuelta y mantenía el control legislativo, no logró entrar en la terna. Por tanto, su siguiente jugada, la Presidencia, quedó sin piso.

Según los entrevistados, una vez que llegara a la Vicepresidencia Serrano echaría a andar la maquinaria para demostrar que Moreno se habría beneficiado de pagos por parte de una contratista china. Así, dejaría la Presidencia y ésta quedaría vacante para Serrano.

El plan no se cumplió.

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Durante poco más de un año estuvo detenido en un centro en Florida.

5. Él famoso audio que lo puso en aprietos

Para julio de 2017 Carlos Pólit ya no dirigía la Contraloría. Sus vínculos y relaciones con Odebrecht eran innegables. De hecho Pólit había viajado a la Florida y no volvió al Ecuador.

Fuentes confirmaron que sin embargo se mantenía en conversaciones con José Serrano, para la fecha ya presidente del Legislativo.

El pacto habría consistido en presionar al fiscal Carlos Baca con el informe en su contra, sobre acciones irregulares en la comisión que investigaba los hechos del 30 de septiembre de 2010. Y luego, con un fiscal de bolsillo salvar a Pólit de sospecha en el caso Odebrecht.

Pero algo falló. Baca no solo se mantuvo, sino que abrió investigaciones contra Pólit y contra el entorno de Serrano, representado en su subalterna María Paula C.}

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Por eso a fines de 2017 se produjo la llamada entre compadritos. Serrano, como presidente de la Asamblea, hablaba con un prófugo, Carlos Pólit. Del diálogo, grabado y filtrado meses más tarde, se desprende que Baca los traicionó.

Las fuentes coinciden en que la traición consistió en no dar un paso al costado y más bien investigar penalmente a Pólit y al círculo más íntimo de Serrano.

La consecuencia no fue inmediata. De la conversación se supo recién en febrero de 2018. A fines de ese mes, Serrano explicó que el diálogo se produjo en el contexto de sus funciones como asambleísta y fiscalizador. Afirmó que la conversación fue tergiversada.

Para marzo de ese año Serrano fue destituido de la Presidencia.

Algunos de estos hechos constan en el voluminoso documento de versión voluntaria y libre que rindió Diego Vallejo, luego del crimen de Fernando Villavicencio. Vistazo los contrastó con una docena de fuentes para confirmar su veracidad.