Yahira Piedrahita: El carácter de la industria camaronera en Ecuador

Ha vivido el auge, las crisis y la reinvención del camarón ecuatoriano. La experiencia de Yahira Piedrahira en producción, docencia, gestión pública y liderazgo gremial resume la historia reciente de un sector que hoy sostiene buena parte de la economía nacional.

Yahira Piedrahita, directora ejecutiva de la Cámara Nacional de Acuacultura (CNA).
Diana Holguín

Durante 36 años, Yahira Piedrahita ha sido testigo y protagonista de la transformación de la acuicultura ecuatoriana: desde el auge de los años ochenta, la crisis provocada por la mancha blanca y la dolarización, hasta consolidarse como directora ejecutiva de la Cámara Nacional de Acuacultura (CNA), el gremio que acompaña a una industria que hoy representa el principal producto de exportación del Ecuador.

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Pero antes de dirigir uno de los gremios más influyentes del país, Piedrahita fue una niña fascinada por el agua. En entrevista con América Economía, reveló que nació en una parroquia rural de Vinces, en la provincia de Los Ríos, y pasó sus primeros años en una escuela rodeada de ríos, peces y naturaleza. Esa conexión temprana marcaría una vida dedicada a la producción acuícola.

Al terminar el colegio, dudaba entre estudiar medicina u oceanografía. Le apasionaba la cirugía y también el mundo submarino que descubría viendo los documentales de Jacques-Yves Cousteau. Sin embargo, al acercarse a la universidad encontró una tercera opción que cambió su destino: acuacultura.

Ingresó a estudiar en 1987, cuando la carrera todavía no otorgaba el título de ingeniería. Empezó a trabajar antes de graduarse y, mientras cursaba los últimos años, combinaba las aulas con el trabajo en una finca camaronera. La industria vivía entonces uno de sus momentos de mayor expansión.

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Su primer empleo llegó casi por casualidad. Mientras esperaba el inicio de una clase en la facultad, dos empresarios buscaban un ayudante de biólogo. Ella había aprobado las materias necesarias y aceptó el desafío. Una semana después ya trabajaba en producción.

A los 20 años estaba a cargo del manejo técnico de 150 hectáreas de cultivo de camarón. No era común que una mujer ocupara esa posición. “Yo era la menor de la finca y era la que tomaba las decisiones técnicas de producción”, recuerda.

Durante una década trabajó directamente en las camaroneras. Fue, muchas veces, la única mujer del campamento.

Nunca sintió que hacía algo extraordinario. Creció viendo a su abuela administrar trabajadores agrícolas y desde adolescente realizaba compras, ventas y trámites bancarios para la finca familiar.

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La crisis obligó a reinventarse

En 1998 llegó la enfermedad de la mancha blanca en los camarones y con ella uno de los momentos más difíciles para la acuicultura ecuatoriana. La industria perdió cerca del 70% de su producción. Poco después llegó la dolarización y el panorama económico cambió radicalmente. Lejos de aferrarse a un solo camino, decidió reinventarse.

Piedrahita trabajó brindando asistencia técnica para una empresa de alimentos balanceados, luego pasó a un centro de diagnóstico acuícola impulsado por ESPOL con apoyo de la Unión Europea y la FAO, donde profundizó su conocimiento en enfermedades, calidad del agua y transferencia tecnológica.

En medio de esa transición regresó a la universidad para completar la Ingeniería en Acuacultura y posteriormente cursó una maestría en Manejo de Recursos Bioacuáticos y Medio Ambiente. Pero quizás la decisión que más sorprendió fue aceptar un puesto como maestra de escuela.

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Durante dos años enseñó Ciencias Naturales e Inglés a niños. Aquella experiencia no fue una pausa en su carrera técnica, sino que le ayudó a fortalecer una habilidad que hoy considera indispensable para liderar: comunicar. Más adelante también impartió clases universitarias de escritura técnica, estadística, metodología de investigación y comunicación.

Y en 2007 llegó otro giro inesperado. Fue convocada para integrar la recién creada Subsecretaría de Acuacultura, donde asumió la Dirección General de Acuicultura. Desde allí lideró uno de los procesos más importantes para el sector. Se trató de la regularización de fincas camaroneras iniciada en 2008, recorriendo comunidades desde Hualtaco (El Oro) hasta Pedernales (Manabí).

Más tarde dirigió el Instituto Nacional de Pesca en uno de sus momentos más complejos. Debía preparar al país para una auditoría de la Unión Europea que mantenía 11 no conformidades que ponían en riesgo el acceso al principal mercado de exportación de la época.

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Afianzada en la acuacultura

Desde 2011, Piedrahita dirige la CNA y, en estos 15 años, ha visto cómo el camarón dejó de ser un producto más para convertirse en el principal rubro de exportación del Ecuador, incluso por encima del petróleo.

Uno de sus mayores desafíos ha sido transformar AquaExpo, el principal congreso técnico de la industria. Ha impulsado nuevas temáticas sobre sostenibilidad, inteligencia artificial y robótica, e incluso la participación de un especialista de la NASA para conectar la tecnología espacial con la acuicultura.

También representa al sector ante la Organización Internacional del Trabajo, la FAO y la Organización Mundial de Sanidad Animal, en las que Ecuador impulsa cambios regulatorios para facilitar el comercio internacional del camarón.

Cuando habla del presente de la industria, reconoce que el gran reto ya no es crecer en superficie, sino hacerlo mejor. También identifica el desafío de minimizar los impactos ambientales mientras el sector sigue creciendo.

Piedrahita sueña con una acuicultura cada vez más eficiente, sostenible, formal y capaz de responder a los desafíos ambientales sin perder competitividad. Y espera que las nuevas generaciones encuentren en ese camino una oportunidad de liderar sin miedo.

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