La inestabilidad sísmica del Cinturón de Fuego del Pacífico está bajo la lupa, tras terremoto en Venezuela
La convergencia y la fricción constantes entre las placas tectónicas provocan una acumulación progresiva de tensión que, eventualmente, se libera en forma de sismos.
El Cinturón de Fuego del Pacífico, también conocido como el "Anillo de Fuego", ha vuelto a capturar la atención internacional debido a una sucesión de movimientos telúricos en diversas regiones de la Tierra.
LEA TAMBIÉN: Terremoto en Venezuela: videos muestran edificios colapsados y ciudadanos huyendo entre escombros
La última ola de inestabilidad sísmica registrada en la franja del océano Pacífico se encendió de forma particular.
La tarde del 24 de junio, Venezuela registró dos sismos. El primero de 7.2 grados a las 18:04 y el segundo, un minuto después, de 7.5.
Hasta el momento, se han lamentado más de 160 muertos, casi 1.000 heridos y se declaró estado de emergencia nacional. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) catalogó el evento sísmico como el más potente en sacudir al país desde el año 1900.
En Japón en cambio, minutos después de lo ocurrido en Venezuela, se registró un sismo de 6.9 grados aunque las autoridades no reportaron víctimas ni afectaciones.
LEA TAMBIÉN: Inocar alerta sobre oleaje de alta energía en las costas de Ecuador hasta el 25 de junio
¿Qué es el Cinturón de Fuego?
Se trata de una extensa área en forma de herradura que cubre un total de 40.000 kilómetros y conecta el continente americano con el asiático. En su trayectoria por el lado oeste del mapa, comprende países como Argentina, Bolivia, Canadá, Colombia, Chile, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y Panamá.
Posteriormente, se curva a la altura de las Islas Aleutianas (situadas en el norte del océano Pacífico entre Alaska y la península de Kamchatka) y desciende bordeando las costas e islas de Rusia, Japón, Taiwán, Filipinas, Indonesia, Malasia, Timor Oriental, Brunéi, Singapur, Papúa Nueva Guinea, Islas Salomón, Tonga, Samoa, Tuvalu y Nueva Zelanda.
El potencial riesgo geológico
La peligrosidad de esta zona radica en su naturaleza tectónica: el lecho del océano Pacífico se asienta sobre múltiples placas tectónicas. La convergencia y la fricción constante entre estas placas provocan una acumulación progresiva de tensión que eventualmente se libera en forma de sismos.
El riesgo latente se resume en los siguientes datos clave expuestos por especialistas: