Fátima Coloma: la primera actriz con síndrome de Down en la televisión ecuatoriana
Desde su formación en teatro hasta sus sueños por venir, nos cuenta cómo el arte la ha convertido en un ejemplo de talento y perseverancia.
Fátima nació el 27 de febrero de 2008, en Guayaquil y el arte la encontró desde muy pequeña. Aunque primero se inclinó por la danza, disciplina con la que obtuvo el segundo lugar en el concurso internacional All Dance World 2022 con una coreografía de K-Pop, fue el teatro el que terminó por encender su pasión creativa.
Hace casi dos años llegó a Teatrín Tin Tin, un espacio de formación actoral y gestión cultural para personas con discapacidad, donde más allá de la técnica, ha aprendido a expresarse con libertad y en comunidad. Allí ha explorado teatro, música, yoga, fotografía y actuación frente a la cámara, herramientas que no solo han fortalecido su presencia escénica, sino también su confianza personal.
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Al preguntarle sobre quién es ella, responde con una gran sonrisa: 'Mi nombre es Fátima, cumplo 18 y voy a hacer una fiesta. Me gusta hacer teatro con mi profesora Mapi... y me gusta bailar de todo'. Sus respuestas, aunque sencillas, esconden una claridad profunda sobre lo que el arte significa para ella.
Tamarita: un personaje que vibra con su propia luz
La gran noticia para Fátima llegó cuando supo que sería parte de ‘El Cholito Forever’, la nueva producción de Ecuavisa que revive a uno de los personajes más queridos de la televisión ecuatoriana. Su personaje, Tamarita, es descrito por ella con una sola palabra que lo define bien: 'alegre', esta alegría se verá reflejada en su relación con el protagonista de la historia, El Cholito, interpretado nuevamente por el actor ecuatoriano David Reinoso.
'Un poco nerviosa, pero contenta. Era un sueño estar en la televisión'. La emoción de Fátima al recordar este momento habla no solo de su ilusión personal, sino del significado más amplio que tiene este rol para toda una comunidad que busca verse reflejada en pantalla.
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El día a día de una actriz en formación
Las grabaciones no han sido fáciles, como nos cuenta, son largas y exigentes, y requiere disciplina para compatibilizarlas con sus estudios. 'Las grabaciones son bastante difíciles... Estudio primero en el colegio y ahí me toca terminar de grabar los capítulos...' Su determinación es palpable en cada palabra y gesto, incluso cuando habla de los nervios que la acompañan cuando está en el escenario: 'Un poco de nervios... hay demasiada gente que me está viendo'.
Fátima no solo memoriza textos y aprende rutinas, también aprende de quienes la rodean. 'Aprendí de todo y de todos... de David porque es muy bueno... me dijo que respire para que no esté con muchos nervios'. Su capacidad de observar y absorber conocimientos la convierte en una actriz que va más allá de la presencia en pantalla.
Una mirada profesional detrás del talento
Para María Paula Ortega (Mapi), su coach actoral en esta producción y fundadora de Teatrin Tin Tin, lo más sorprendente del proceso artístico de Fátima ha sido su desarrollo desde la exigencia hasta el dominio escénico. María Paula explica que la inclusión real implica más que una participación simbólica, requiere adaptaciones pedagógicas, herramientas sensoriales específicas y una preparación profunda para que la actriz pueda desenvolverse con seguridad y autenticidad.
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Más allá de los nervios iniciales, 'ella ya sabe qué es lo que una actriz necesita hacer... aprende el texto, llega a maquillaje y vestuario...' Esta profesionalización es un paso clave para que artistas como Fátima no solo formen parte de historias, sino que contribuyan a una representación con significado.
De acuerdo con María Paula, la inclusión en el teatro y la TV abre puertas. 'El arte nos brinda esta gran oportunidad para que no se los encasille en un solo tipo de trabajo... que su pasión sea su profesión'. Además, resalta cómo el reconocimiento del público, los ‘Fatilovers’ como la joven actriz los llama, y el apoyo de colegas con trayectoria fortalecen su seguridad y visibilidad.
Sobre sus sueños y el futuro
Cuando le pregunto qué les diría a otras niñas que también sueñan con la televisión, su respuesta es simple, directa y poderosa: 'Que confíen en sus sueños... que trabajen y estudien mucho'. Frases así resuenan más fuerte precisamente porque vienen de una voz valiente que ha hecho del arte su forma de ser. Y aunque la actuación ocupa gran parte de su energía actual, sus ambiciones no se detienen allí.
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Con una claridad admirable, Fátima comparte otro de sus sueños: 'De grande voy a ser cirujana y doctora... y también salir más en la televisión'. Su visión integral de futuro. que incluye vocación científica y artística, desafía cualquier intento de encasillar sus posibilidades.
Una ventana para repensar la inclusión
La presencia de Fátima en ‘El Cholito Forever’ es un espejo para una sociedad que está aprendiendo a ampliar su mirada y sus expectativas. Como dice María Paula: 'debemos perder el miedo a que las cosas no se comuniquen como tradicionalmente se hacen... y que todos seamos incluidos'.
Y quizás esa invitación es el mayor legado que una actriz joven y alegre como ‘Tamarita’ puede traer a la pantalla ecuatoriana. No solo risas y entretenimiento, sino un espacio donde talento, la diversidad y la más pura humanidad se encuentren para contarnos nuevas historias.