​​​​​​¿Por qué Jude Bellingham no fue expulsado por taparse la boca en el Mundial 2026?

Aunque se cubrió la boca para hablar con un rival durante el empate entre Inglaterra y Ghana, no recibió sanción, a diferencia de lo ocurrido días antes con el paraguayo Miguel Almirón.

Jude Bellingham reacciona junto a Jordan Ayew durante el partido entre Inglaterra y Ghana.
Josué Fabre

El empate sin goles entre Inglaterra y Ghana por la segunda fecha del Grupo L del Mundial 2026 dejó una de las polémicas más comentadas del torneo. El protagonista fue Jude Bellingham, quien durante una discusión en el campo se cubrió la boca para dirigirse a un rival, una acción que ha estado bajo la lupa desde el inicio de la Copa del Mundo debido a una reciente modificación reglamentaria.

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La imagen recorrió rápidamente las redes sociales y despertó cuestionamientos entre aficionados y analistas, especialmente porque días antes el paraguayo Miguel Almirón fue expulsado por una conducta similar durante el encuentro entre Paraguay y Turquía.

El episodio ocurrió durante un momento de tensión entre futbolistas de Inglaterra y Ghana. Bellingham estuvo involucrado en varios cruces verbales a lo largo del compromiso e incluso protagonizó una discusión cerca del banquillo dirigido por Carlos Queiroz.

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En medio de uno de esos intercambios, las cámaras captaron al volante inglés cubriéndose la boca mientras conversaba con Jordan Ayew. La acción llamó la atención porque desde este Mundial existe una normativa que permite castigar este tipo de conductas en determinadas circunstancias.

¿Qué dice el reglamento de la IFAB?

La modificación establece que los organizadores de una competición pueden sancionar con tarjeta roja a los jugadores que se tapen la boca mientras encaran o confrontan a un adversario. Sin embargo, la clave está en que la aplicación no es automática.

La normativa deja abierta la interpretación de la jugada y concede a los árbitros la facultad de evaluar el contexto, la intención del futbolista y el desarrollo de la acción antes de decidir una sanción. Por esa razón, el hecho de cubrirse la boca no implica necesariamente una expulsión.

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En el caso de Bellingham, los oficiales del partido no consideraron que la acción ameritara una tarjeta roja ni una intervención desde el VAR. La jugada fue interpretada como una conversación dentro del contexto normal del encuentro y no como una conducta que justificara una sanción disciplinaria.

Aunque la controversia continúa generando debate, el reglamento vigente permite este margen de criterio, motivo por el cual Bellingham pudo continuar en el terreno de juego sin recibir castigo durante el empate entre Inglaterra y Ghana.