Antes de que el Estado ecuatoriano ofreciera las disculpas públicas por el caso de los cuatro niños de Las Malvinas, un mural de aproximadamente 40 metros cuadrados resaltaba en medio de la cancha La Bombonera, en el sur de Guayaquil. Frente a la obra, los niños corrían tras un balón, hojeaban libros y participaban en actividades organizadas por el Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CDH) para conmemorar el Día del Niño, el pasado 1 de junio.
La obra, hecha en conmemoración a Nehemías, Steven, Ismael y Josué, reposa en las paredes exteriores de dos viviendas y se titula 'Hijos del Manglar'. El mural se realizó en tres días por los artistas Axel Rogel y Danny Pingos, quienes transformaron una pared que antes cubierta por vegetación en un universo etéreo que evoca la vida, la memoria y la conexión comunitaria.
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En la parte izquierda del mural se visualiza un futbolín, por la pasión de los menores hacia el deporte. Rogel explica que en esta "dinámica del juego que los niños interpretan también hay un mundo adulto de seguridad, de privaciones por parte no solo del Estado, sino de el mundo adulto que confronta y se apodera de la narrativa que buscamos plantear, pero ese equipo juega solo".
En la parte derecha del mural se ve un retrato de los cuatro menores y en el centro, se observa lo que Pingos describe como una "ofrenda, que es un lugar donde están los niños eternamente". El artista explica que este arte está pensado para "el barrio, no para herir más a las personas que ya han sufrido, sino en sentir un poco de de esperanza y luz, a pesar de todo".
Pero la jornada también buscó poner sobre la mesa una pregunta que atraviesa a la comunidad: ¿qué futuro tienen los niños que hoy crecen en Las Malvinas?
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Mientras se desarrollaba el 'Mundialito por la memoria', el minicampeonato de fútbol para las niñas y niños del sector; líderes comunitarios, familiares y artistas insistían en que el caso debe convertirse en un punto de partida para hablar de las oportunidades, carencias y desafíos que enfrentan las nuevas generaciones en este sector e Guayaquil.
Linda Bravo, lideresa comunitaria nacida y criada ahí, dice que el caso marcó a la comunidad y evidenció problemáticas que van más allá de una tragedia puntual. Según explicó, uno de los principales retos sigue siendo la falta de acceso a oportunidades educativas, culturales y deportivas para la niñez y adolescencia del sector.
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Bravo aseguró que muchas de actividades como la realizada en esta jornada, hoy dependen del trabajo de organizaciones sociales y comunitarias. Por ello, pidió que las autoridades destinen recursos para becas, programas deportivos, acompañamiento educativo y espacios de desarrollo para los jóvenes.
El futbolito y la presentación del mural son parte de una agenda establecida previo a las disculpas públicas que el Estado está obligado a ofrecer a los familiares de los cuatro menores desaparecidos por militares en diciembre de 2024. El mural se establece como un espacio de memoria, pero también como un recordatorio de las demandas que persisten en el sector. Los habitantes piden más oportunidades para los niños que hoy ocupan las mismas calles y canchas en las que crecían Nehemías, Steven, Ismael y Josué.