El avión presidencial FAC 001 salió de la pista aérea de Quito pasado el mediodía. Aterrizó en el aeropuerto Eloy Alfaro, de Manta, cuando comenzaba la tarde. Era el 24 de Mayo de 2025. Horas antes, el ocupante de la aeronave, el presidente colombiano Gustavo Petro, había llegado con retraso a la posesión del mandatario ecuatoriano, Daniel Noboa. Pero ésa no era su prioridad.
El objetivo de su visita a Ecuador era otro. Iba a cumplir una agenda reservada en la ciudad costera de Manta, en la provincia de Manabí, por esos días convertida en el epicentro de operativos constantes para localizar a José Adolfo Macías, alias ‘Fito’, líder de Los Choneros.
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Esta alianza periodística revela en exclusiva, a partir de diversos testimonios y fuentes documentales, detalles del viaje secreto del mandatario colombiano Gustavo Petro al puerto manabita.
Ésta es una de las piedras en el zapato de la relación entre los mandatarios de Colombia y Ecuador. El presidente Noboa señaló que Petro habría tenido reuniones con delegados de Adolfo Macías (‘Fito’) y con representantes del correísmo.
De su lado, Petro ha negado tajantemente las acusaciones, afirmando que mantuvo una agenda oficial y que todo el tiempo estuvo resguardado por agentes de la fuerza pública ecuatoriana.
A partir de varias entrevistas y revisión de fuentes documentales, confirmamos que en los primeros días de junio de 2025 hubo diálogos entre delegados de ‘Fito’ y autoridades colombianas, cuando el líder de ‘Los Choneros’ aún era un prófugo de la justicia ecuatoriana.
Estas conversaciones son consideradas por el gobierno ecuatoriano como una interferencia en el intento de capturar a Adolfo Macías. Él escapó de la cárcel regional Guayas en enero de 2024. Fue detenido el 25 de junio de 2025, en Montecristi, en la provincia de Manabí. Se escondía en un bunker bajo una vivienda lujosa, con piscina y gimnasio.
Petro descendió de la nave de la Fuerza Aérea Colombiana 001. Es un Boeing 737 700. Se lo reconoce por ser uno de los pocos aviones presidenciales militarizados, con un estatus OTAN E4, que representa el máximo nivel de protección.
La caravana de seguridad partió desde la terminal aérea con dirección al sur de Manta, tomando la vía puerto – aeropuerto, para conectar con la ruta Spondylus, según documentos de Inteligencia revisados por esta alianza.
El trayecto de 13 kilómetros por la zona litoral lo recorrió con fluidez, gracias a la escolta oficial. Luego, cruzó la ciudad de Manta hacia un sitio residencial.
Finalmente, arribó al sector de Santa Marianita, en la urbanización Marina Blue. Eran aproximadamente las 4 y 20 de la tarde, del sábado 24 de Mayo, de acuerdo con la documentación oficial.
Gustavo Petro permaneció durante tres días en la residencia Marina Blue. No realizó salidas oficiales entre la tarde del 24 de mayo y el día 26, cuando dejó el lugar. Es decir, permaneció en el mismo sitio.
Una cápsula de protección interna con agentes colombianos custodiaba al mandatario. En tanto, las Fuerzas Armadas del Ecuador brindaron seguridad perimetral externa, sin acceso al entorno próximo al presidente del país vecino.
Ese esquema de seguridad es parte de un protocolo oficial para cualquier presidente que llega al país. En la seguridad, según conoció esta alianza, participaron miembros de unidades especiales de las FF.AA., incluidos agentes de la Fuerza Aérea. En este caso los militares tenían un equipo de reacción, que era el anillo exterior fuera de la vivienda, integrado por personal uniformado y agentes que vestían de civil.
Autos con vidrios polarizados, pertenecientes a la cápsula de seguridad interna, ingresaban y salían con distintos visitantes.
Según el protocolo, el personal de FF.AA. se encarga de revisar y registrar a todas las personas que ingresan al sitio donde está el mandatario y su comitiva.
Un reporte de Inteligencia describe, por ejemplo, que en más de una ocasión escucharon música dentro de la casa, lo que sugería que había festejos privados. Precisamente, en uno de los informes se detalla el ingreso, en varias ocasiones, de un Jeep Jetour chino, modelo 2025, con placas identificadas, que ingresaba con alimentos y bebidas. El auto era conducido por Wilfrido R. M. quien es parte de una empresa, domiciliada en Manabí, La compañía brinda servicios de logística.
La permanencia del presidente Petro en la residencia Marina Blue se caracterizó por un hermetismo absoluto, refiere uno de los informes de Inteligencia. “Durante la estancia, se observaron constantes movimientos de ingreso y salida de los vehículos pertenecientes a la cápsula de seguridad interna, con vidrios polarizados, impidiendo la identificación de sus ocupantes”.
Al momento de abandonar la residencia, “Petro habría estado acompañado por mujeres que no formaban parte de su equipo de seguridad oficial”, según la documentación en poder de esta alianza.
El mandatario colombiano afirmó que su viaje a Ecuador tuvo carácter oficial. Aseguró que tuvo el acompañamiento de agentes estatales ecuatorianos como parte de su esquema de protección.
Petro explicó que aprovechó su viaje a Manta para escribir 30 páginas de un libro sobre capitalismo y crisis climática.
“En Manta, en un pequeño lugar muy alto, mirando el mar, que es hermoso allí, escribí ese domingo 25, unas treinta páginas de mi libro sobre la relación entre la acumulación de capital y la crisis climática”, escribió el mandatario colombiano en su cuenta de X.
El domingo 19 de abril de 2026, el mandatario aseguró que demandará penalmente a su par ecuatoriano, por calumnia, al acusarlo de sostener reuniones con personajes relacionados con el narcotráfico. Explicó que su gobierno ha ayudado a detener a importantes cabecillas de bandas ecuatorianas.
Fito llegó a dirigir una estructura criminal, ‘Los Choneros’, con unos 12 mil miembros. De ellos, más de la mitad se encuentran tras las rejas en distintas cárceles del país.
A inicios de enero de 2024 escapó de la cárcel. Desde entonces empezó una búsqueda de distintas unidades del Ejército y la Policía, con apoyo de agencias de Estados Unidos.
Entre el 26 y 27 de julio de 2024 habría permanecido en la zona colombiana de Tumaco. Un grupo armado irregular le habría dado protección. En concreto, el 27 de julio habría permanecido en la vereda Mata de Plátano.
Tumaco es un distrito costanero del departamento de Nariño que da al Pacífico, a unos 300 Km. de Pasto. Se encuentra al suroccidente de Colombia, cerca de la frontera con Ecuador.
A partir de su fuga, el cerco se estrechó sobre el entorno del prófugo Fito. Bienes de su familia fueron allanados. Su pareja fue detenida en mayo de 2024, por ser considerada como figura central en un esquema de operaciones de lavado de activos. Y su hermano, cuñados y suegros fueron detenidos a inicios de junio de 2025.
Para mayo de 2025, Fito buscaba desesperadamente desde meses atrás una mediación externa para entregarse y ser extraditado a Estados Unidos, pues temía por su vida si se quedaba en Ecuador.
‘Los Lobos’ querían ejecutarlo para tomar el control de las rutas que dominan ‘Los Choneros’ desde hace unos 15 años. Desde enero de ese año intermediarios y abogados de Fito contactaron a funcionarios del gobierno ecuatoriano e incluso a agentes de la Administración para el Control de Drogas (DEA), en busca de una entrega segura y extradición a Estados Unidos, según tres fuentes consultadas, cercanas a estas conversaciones.
Funcionarios de esta Agencia conversaron luego directamente con ‘Fito’, en una videollamada. Esto fue corroborado por el cabecilla de ‘Los Choneros’ después de su captura a los uniformados que lo entrevistaron, quienes grabaron esta confesión.
El 4 de junio de 2025, ‘Fito’ escribió una carta a mano, dirigida a la embajadora de Colombia en Ecuador, María Antonia Velasco. En ella, afirmaba estar dispuesto a entregarse a las autoridades, dejaba en claro que temía por su vida y la de su familia. Y alertaba que tenía en su poder información ‘muy valiosa’.
En varias oportunidades el ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia aseguró que la autenticidad de la carta no ha sido comprobada. Negó además haber recibido información por canales oficiales.
Pero además insistió que esa Cancillería no actúa como garante de narcotraficantes, ni tiene competencia alguna para mediar en este tipo de situaciones.
Sin embargo, el jueves 5 de junio de 2025, una funcionaria de esa cancillería llamó a un delegado de ‘Fito’, que lo representaba como negociador. Esto ocurrió a las 11h45. No tuvo respuesta. Un minuto después le alertó que le iba a volver a llamar.
Tres horas más tarde, le escribió al delegado de ‘Fito’:
-Buenas, pudo hablar?
Como recibió una respuesta negativa, le volvió a escribir, esta vez para compartirle el número de celular del viceministro de Relaciones Multilaterales, Mauricio Jaramillo. Y le advirtió que él le había llamado, sin recibir contestación. ‘Si está fuera del país, le agrega el indicativo 57’, le explicaba.
-Él está esperando su llamada, le insistió. ‘Escríbale si no le contesta, dígale quién es’.
Hacia el fin de la tarde, el negociador de ‘Fito’ le comentó a la funcionaria que ya le estaba escribiendo al ministro.
El alto funcionario se contactó hacia las 5 pm de ese día con el representante y negociador de ‘Fito’. Como respuesta, recibió este mensaje:
“Estoy adelantando una tarea para la entrega del Sr Macías a la justicia de su país, ha sido complejo porque el gobierno ecuatoriano, al parecer, tiene una posición que no les ha permitido llegar a un acuerdo”. Y le pedía atender una llamada, para contextualizar con el tema.
Una periodista de Vistazo escribió al viceministro al mismo número que consta en el chat. Recibió su contestación y le planteó la pregunta, pidiéndole su versión sobre el diálogo que había mantenido con Fito. En concreto se le preguntó si esta conversación fue oficial. Hasta el cierre de este reportaje el Ministro no respondió esta solicitud.
Fuentes cercanas a este proceso fallido de negociación con autoridades colombianas mencionan que ‘Fito’ buscaba salir a una cárcel de Estados Unidos, evitar ir a El Salvador, que su familia recibiera protección e identidad nueva en un tercer país.
Fuentes de inteligencia explicaron que al menos 2 mil ecuatorianos en conflicto con la ley recibieron irregularmente documentación como ciudadanos colombianos.
Esto no ocurrió. Finalmente, ‘Fito’ fue detenido el 25 de junio de 2025. Poco después fue extraditado hacia Estados Unidos.
Por esos días Manta era el epicentro de reuniones de distinta índole.
Hacia fines de mayo de 2025, el tercero en la línea de mando del grupo narcodelictivo, Francisco Manuel Bermúdez Cagua (‘Churrón’) se encontraba en esa ciudad.
En esa ciudad se realizaban negociaciones clandestinas para bajar de intensidad la pugna entre ‘Los Choneros’ y ‘Los Lobos’. No progresaron.
Fuentes de inteligencia informaron a esta alianza que Juan Fernández Zapata, armador y capitán de barcos pesqueros, estaba en la mira de ‘Los Lobos’. El hombre de mar, convertido en empresario de barcos, había sido relacionado con Jorge Luis Zambrano, (‘Rasquiña’). Una fotografía los muestra a ambos. Rasquiña fue el líder indiscutible de ‘Los Choneros’ hasta su crimen en diciembre de 2020.
El 2 de junio de 2025, cuando Fernández Zapata, a quien familiarmente llamaban ‘Capi Zapata’ acudía al cementerio para despedirse de su padre, frente a la tumba fue acribillado. Al día siguiente tenía planificado dejar el país.
A mediados de julio de 2025, Leonardo Briones Chiquito (líder de ‘Los Lobos’ en Manta) fue acribillado junto con su esposa.
Esa noche hubo un despliegue de pirotecnia; ataques violentos y una masacre en un club nocturno de Jaramijó.
‘Churrón’ se mantuvo en la clandestinidad. Su identidad real (Francisco Manuel Bermúdez Cagua) fue difundida el 11 de diciembre de 2025. El Gobierno de Estados Unidos anunció que ofrecía una recompensa de 5 millones de dólares, por su captura. Actualmente se lo considera el tercero en la línea de mando de ‘Los Choneros’. Se ubica después de Darío Javier Peñafiel (‘Topo’) y de ‘Fito’. Topo fue detenido en septiembre de 2025, el 22 de abril de 2025 la Corte Nacional de Justicia autorizó su extradición hacia Estados Unidos.
Según fuentes militares y policiales, familiares de quienes eran cabezas de bandas locales, que han sido detenidos o han muerto desde el año pasado, ahora viven en el país vecino, con otras identidades.