Una entelequia llamada Alcaldía de Quito

jueves, 3 junio 2021 - 13:01
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    La jornada convocada para discutir sobre la remoción del Alcalde de la Capital, Jorge Yunda, transcurrió en medio de una maratónica reunión que inició con un lamentable show, un impresentable hecho protagonizado por un paniaguado denunciante que no merece ser nombrado, que se burló de la ciudad y en medio de toda la parafernalia decidió desistir de su denuncia, consolidó eso sí, una primera entelequia, unánimemente logró juntar a todos los concejales y a la ciudad en un sonoro repudio en su contra.

    Sin embargo, seguido de esto y afortunadamente para la ciudad, eran dos las denuncias a tratar, por ende en la tarde se reinstaló la cesión y en este segundo tiempo finalmente se presentaron los descargos, de parte de abogados probos, que en derecho y de forma profesional, se prepararon para defender y presentar sus posturas.

    Pero al finalizar el largo debate, se produjo la segunda entelequia, los ediles pasaron a votar y me llamó la atención el constatar cómo salvo muy contadas excepciones, su actuar se redujo a leer un discurso previamente preparado, dando a entender de forma lamentable que todos estos descargos debatidos en vivo por los abogados no fueron sino una mera formalidad para una decisión política a priori ya tomada.

    En medio de esta realidad se produjo la tercera y última entelequia, parecía inicialmente el avenimiento de una crónica de muerte anunciada, los votos que iban a salvar al burgomaestre empezaban finalmente a venir desde Bélgica, los concejales correístas que si bien lanzaban la piedra y tildaban inclusive de traidor al Alcalde, escondían la mano al momento de consignar sus votos con una abstención, salvo tres honrosas excepciones, que a la luz de la realidad y con mucha entereza, acuñaron el frenar la campante corruptela y abierto desgobierno que reinaba en la ciudad, alcanzándose así el mínimo de votos requeridos para la histórica remoción.

    ¡14 votos justos! Quito amanece así con una nueva esperanza de mejores días. Al nuevo Alcalde: sepa usted que tiene la titánica labor de reconstruir la imagen de una alcaldía que lleva muchos años en deuda con sus mandantes, es usted un connotado abogado a quien la historia le pone en un histórico sitial y esperamos por el bien de la carita de Dios, esté a la altura, le deseo la mejor de las suertes en su gestión.

    Su éxito será el de todos, no nos falle.

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