Alfredo Pinoargote

Usurpación

La república de papel fue  una vez más escupida y  arrugada por la constitución no escrita de los hechos consumados. Siempre vigente  y a la orden, del capataz o los mandamases de turno.
 
Eso fue, ni más ni menos, lo ocurrido con la sentencia de la Corte  Constitucional sobre el matrimonio  de parejas homosexuales. Un precedente nefasto, para el régimen de  derecho, que poco tiene que ver con  el matrimonio gay, al que se usó cual  cortina de humo. Pues al asumir  la corte, en palabras de su propio  presidente, el rol de legislador constituyente, se constituyó en el mejor  aliado del hambre atrasada del anticorreísmo. Al que también se usa  para cometer los mismos abusos de  Correa o la partidocracia, cambiar la  constitución al gusto de élites políticas y económicas. Se utilizó al activismo GLBTI porque de antemano  se conoce que la respuesta siempre  viene del activismo católico. De tal  suerte que el silencio cómplice de  esas èlites políticas y económicas no  proviene del temor que salga del clóset algo contra ellos, sino del pragmático toma y dame de captar las  sobras del banquete correísta.
 
En efecto, se confirma el archivo de una Asamblea Constituyente  como único medio idóneo de reinstitucionalizar la república, política  y económicamente, y no solo descorreizarla con prestantes personajes que se prestan a todo. Ya están  evidenciando sus reales objetivos  en los organismos reorganizados,  llámense CNE, Corte Constitucional  o Consejo de Participación.
 
En definitiva un reparto mal  hecho o calculado, con una Corte  Constitucional cesada por un Consejo transitorio sin competencia  constitucional, un CNE con representantes de todos los compactados  pero que solo sirve a un sector, y  un Consejo de Participación que se  tomó Correa, en las narices de los  propugnadores de la consulta popular diminuta creada para evitar la  constituyente. Un fiasco por donde  se lo vea, mientras no hay sentencias  en firme contra los corruptos, sino  fugas a placer y una recuperación ridícula de lo robado. Este fiasco se  puede arreglar a medias con una  corte espuria donde ella misma legaliza su ilegal integración, y que en  breve se espera que emita dictámenes o sentencias que premien a los  mudos que cerraron la boca ante el  matrimonio gay, impuesto sobre la  usurpación del poder constituyente.
 
Después de dos años de gatopardismo y contradicciones, donde  todo cambia y nada cambia, ni siquiera la tabla de portabilidad de  drogas ilícitas, está más claro que  el sol que la Asamblea Constituyente, rechazada en coro por los candidatos presidenciales, ya hubiera  concluido sus labores. Cambiando  la infraestructura de abusos de la  dictadura, en contratación pública, deuda, control y transparencia,  fraude electoral, asamblea sometida, justicia en feriado permanente,  espanto a la inversión, sobrecarga  tributaria, aniquilamiento de la seguridad social, debilitamiento de la  fuerza pública, y empoderamiento del crimen organizado que sigue  riéndose de la ciudadanía. 

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