Brad Pitt: Fama, talento y polémica

miércoles, 24 marzo 2021 - 05:23
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Por Jorge Suárez

Es el galán que ha hecho suspirar a toda una generación y en el 2020 alcanzó la gloria con el Óscar a Mejor actor de reparto por “Érase una vez en Hollywood”.

Es mujeriego pero no lo grita a los cuatro vientos. No tiene un tipo específico, simplemente… le gustan todas. Fueron novias Jill  Schoellen y Robin Givens.  Se unió por un espacio de tres años a Juliet Lewis, su compañera de reparto en “Kalifornia” (1993) hasta ser pareja oficial de Gwynett Paltrow, coestrella de “Siete pecados”. Surgió repentinamente Jennifer Aniston, la estrella más hermosa y popular de la serie “Friends” (1994-2004). Juntos llegarían a protagonizar la boda (julio 29 del 2000) que costaría un millón de dólares. Fue la pareja  más famosa del mundo. 

Infidelidad y divorcio

La vida marchaba a la perfección. En la alfombra roja del Óscar no necesitaban reflectores, bastaban los fogonazos de las cámaras, que por cientos los rodeaban. Entonces, la pareja ideal mostraba el saber quererse. Ella…. visión perfecta de mujer y él gozando de su popularidad y físico. Pero la burbuja se rompió cuando el actor fue contratado para intervenir en “El señor y la señora Smith” (2005) con Angelina Jolie. Rumores de  nueva pasión llenaron los tabloides de los supermercados. Mientras Jennifer mostraba hermosura virginal, Angelina era todo pecado y además, extraordinariamente buscada por los seguidores de las grandes estrellas.

Estallado el escándalo mediático, ambos negaron el romance. Él con su silencio y ella con una tajante declaración: “Estar íntimamente con un hombre casado, como mi padre (Jon Voight) engañó a mi madre, es algo que no me perdonaría. No podría mirarme en el espejo por la mañana si hiciera eso. No me sentiría atraída hacia un hombre que sería capaz de engañar a su cónyuge”. Luego aparecieron imágenes que decían lo contrario.

El príncipe consorte

Parte del problema surgía porque Brad a esas alturas ya era una figura de renombre. Todas las mujeres recordaban su aparición en “Thelma & Louise” (1991) y su nominación al Óscar secundario por “12 Monos” (1995). Efectuado el divorcio, Brangelina fue el remoquete aplicado a la pareja que paseaba su romance por el mundo africano, asiático, de cuyos países extrajeron a sus hijos adoptivos: Maddox, ahora de 18 años, nació en Camboya; Pax (16), en Vietnam, y Zahara (15) en Etiopía. Sus hijos biológicos son: Shiloh (13), niña que desea convertirse en varón y que nació en Namibia, y los gemelos Vinienne y Knox (11 años), que vieron la luz en Niza, Francia. Pero entonces la personalidad de Pitt cambiaba. Llegaba a la alfombra del Óscar con Angelina Jolie pero no junto a ella, él siempre estaba tres pasos atrás de su mujer, era más bien un príncipe consorte. No sonreía a las cámaras, era un ser humano taciturno, callado, introvertido. Además, algo prematuramente envejecido. Sorprendía ver sus cortes de pelo: rapado, semirrapado, pelo largo, pelo corto,  un mechón sobre el cráneo. Barba y bigote eran a veces su complemento. Con esas imágenes recibía nominaciones al Óscar en la categoría de Mejor actor por “El curioso caso de Benjamín Button” (2008) y “El juego de la fortuna” (2011) hasta que ganó el destinado a Mejor productor, gracias a “12 años de esclavitud” (2013). No lo entrevisté, me limité a escucharlo. Demostró ser un ciudadano alerta sobre las causas sociales, la integración racial y la preservación de las especies. Se lo veía mayor y con la piel llena de un extraño color. Alguien comentó que Pitt luchaba contra su peligroso y supuesto alcoholismo. 

Actor consagrado

En años siguientes llegó la separación, el divorcio de Angelina (2016). Se le inventó un romance con la bella Marion Cotillard, algo que ella desmintió con prisa porque estaba casada y feliz. En el 2015 recibió nominación a Mejor película por “La gran apuesta” y finalmente en el 2020 ganó el Óscar destinado al Mejor actor secundario por “Erase una vez en Hollywood” bajo la dirección de Quentin Tarantino. Entonces fue el Brad Pitt de antaño: visto a la distancia tenía 30 años, lleno de energía, elegante. El cabello rubio era largo y le otorgaba juventud pero visto de cerca era un individuo que mostraba sus 56 años con el entusiasmo de un niño. Dijo en la Sala de Prensa que se tomaría un año sabático y lo hizo refugiándose en su castillo francés, el Miraval. Allí se detuvo con la modelo alemana Nicole Poturalski, de 27 años y madre de un niño de siete pues está casada con el restaurantero alemán Roland Mary, de 68 años.  Tanto él como Nicole creen en aquello de “matrimonio abierto”.

Ha intervenido en 50 películas, de las cuales sobresalen  “Entrevista con el vampiro” y “Leyendas de pasión” (ambas de 1994), “Siete pecados” y “12 monos” de 1995, “El club de la pelea” (1999),  “El extraño caso de Benjamin Button” (2008), “Bastardos sin gloria” (2009)… Ha sido productor de 25 películas y series, especialmente “Lewis & Clark”. Para los que bien conocen a Pitt es una persona gregaria y feliz, pero su temperamento puede estallar como un cohete si se siente importunado por gente que abusa de su forma de ser, naturalmente amistosa o se toma demasiada confianza con él. Y parte de eso me quedó en la retina cuando lo entrevisté en febrero de este mismo año.

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