'Tenía el alma rota': Giovanna Andrade revela cómo el teatro y el estudio le dieron un nuevo propósito para comunicar con su arte
Actriz, madre, hija y ahora futura abuela. Entre pérdidas, renacimientos y nuevos proyectos, la artista ecuatoriana habla con honestidad sobre el tiempo, el arte y la responsabilidad de contar historias que sanen.
Giovanna Antonella Andrade Franco habla despacio, pero con una claridad emocional que atraviesa cada frase. Durante la conversación hay momentos en que su voz se quiebra, no por debilidad, sino por la intensidad de lo que está viviendo. Dice que está atravesando uno de los momentos más conscientes de su vida, una etapa en la que todo parece tener una profundidad distinta. 'Por un lado estoy tan consciente de lo que es la muerte como tal y la vida a su par', dice con serenidad.
La actriz ecuatoriana, que debutó en televisión en 2004 como protagonista de la telenovela ‘Yo vendo unos ojos negros’, ha vivido más de dos décadas frente a cámaras, en escenarios y en sets de producción dentro y fuera del país. Sin embargo, hoy, más que hablar de su carrera, habla de su consciencia. 'Hoy Giovanna Antonella Andrade Franco es una mujer más consciente, más coherente... y aprovecha el hoy. Vive el segundo a segundo'.
Renacer todos los días
Cuando le pregunto en qué etapa profesional se encuentra, responde con una idea que resume todo su discurso: renacimiento. Para ella no se trata de una categoría profesional, sino de una experiencia vital que se repite cada mañana. 'No sé si sea consolidación o reinvención. Yo siento que estoy renaciendo todos los días'.
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El último año ha sido uno de los más transformadores de su vida. Después de más de dos décadas de relación con el padre de sus hijos, ambos tomaron la decisión de separarse. Sin embargo, lejos de describirlo como una ruptura dolorosa o conflictiva, lo cuenta como una transformación profunda del amor que compartían. 'Imagínate desde los 16 años juntos... 21 años. Llegó un momento en que nos dimos cuenta de que éramos más hermanos que pareja', recuerda. Durante tres años vivieron en la misma casa, cada uno en su habitación, mientras aprendían a despedirse poco a poco de la relación de pareja que habían construido. 'Seguimos siendo familia, siempre lo vamos a ser, pero de una forma diferente', afirma con serenidad.
En medio de ese cambio personal llegaron otras experiencias intensas. Su hija decidió mudarse a España para iniciar una nueva etapa de vida. Al mismo tiempo, la salud de su padre comenzó a deteriorarse. En ese punto, explica, sintió que el mundo se movía demasiado rápido y que emocionalmente estaba entrando en un lugar difícil. 'Empecé a entrar en una pequeña depresión'. Sin embargo, en medio de esa incertidumbre apareció una decisión que terminaría cambiando su rumbo.
Cuando el estudio salva
Cuenta que estaba desayunando un bolón de verde con su madre, quien dice que es su mejor amiga junto a su hija y hermanos, cuando entre lágrimas y conversaciones sobre la vida, apareció una publicidad en su celular. Era un anuncio de una maestría online en Gestión Cultural. 'En ese mismo momento me inscribí', dice con orgullo.
La decisión fue casi intuitiva, pero terminó convirtiéndose en un salvavidas emocional. Mientras atravesaba un momento de tristeza y duelo, el estudio se convirtió en una estructura que le permitió sostenerse. 'Tenía el alma rota, el corazón roto, pero mi cerebro no dejó de funcionar', explica. Hace apenas unas semanas terminó la maestría con una calificación casi perfecta. 'Saqué 99,67 sobre 100', cuenta entre risas. 'Nunca en mi vida había tenido una nota así'.
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El proyecto final lo presentó mientras acompañaba a su padre. Aquella escena, dice, parecía casi irreal: la vida personal y la académica cruzándose en un mismo momento. 'Yo decía: ‘Dios mío, ¿qué estoy viviendo?’'. Sin embargo, al mirar hacia atrás, entiende que ese proceso fue fundamental para sostenerse emocionalmente.
El teatro como propósito
Aunque gran parte del público ecuatoriano la recuerda por sus trabajos en televisión, el teatro ha sido siempre uno de los espacios más significativos de su carrera. En los escenarios ha explorado personajes, emociones y narrativas que, según explica, le permiten conectar de una manera más profunda con el público.
Para ella, actuar no se trata únicamente de interpretar un personaje o entretener a una audiencia, sino de generar reflexión. 'Hace algunos años tomé la decisión de ser actriz con propósito...Si soy artista y comunicadora, tengo una oportunidad y una gran responsabilidad para aportar a la sanidad del mundo, mental y espiritual', dice.
'El actor en el escenario es lo que es gracias a lo que ha tenido que vivir', explica. Por esa razón insiste en que el talento no puede separarse de la experiencia. Cada historia personal se convierte en una herramienta creativa que permite construir personajes más auténticos y complejos.
La lección de Manuela
Hay un episodio de su carrera que recuerda como un punto de inflexión. Durante dos años audicionó para interpretar a Manuela Sáenz en una serie televisiva. Era un papel que deseaba profundamente y por el que luchó con dedicación. Finalmente, el personaje fue otorgado a otra actriz, Shany Nadan.
'Lo pasé realmente muy mal', recuerda. En ese momento todavía no había aprendido a soltar con la facilidad con la que lo hace hoy. La frustración fue intensa, hasta que su madre le hizo una pregunta que cambiaría su perspectiva: si tanto deseaba interpretar a Manuela, ¿por qué no hacerlo en el teatro?
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Fue entonces cuando buscó a la actriz colombiana Alejandra Borrero, una de las figuras más influyentes del teatro en ese país. 'Un día llegué donde Alejandra y le dije: ‘Tú eres una Manuela’', recuerda entre risas. La actriz la miró con sorpresa y le preguntó por qué. 'Le dije: ‘Porque tú alzas la voz, porque luchas por los derechos de las mujeres, porque utilizas tu teatro para hablar de lo que muchos no quieren hablar’'. De esa conversación nació el proyecto teatral ‘Una noche para siempre: Las Manuelas’, una obra inspirada en la fuerza histórica y simbólica de Manuela Sáenz. 'Yo siento que todas las mujeres tenemos una Manuela dentro, esa voz rebelde que dice: ‘No me pises, yo me merezco mi lugar en el mundo’'.
Ese proceso creativo le dejó también una lección importante sobre su carrera: no siempre es necesario esperar oportunidades externas. A veces, las oportunidades se construyen desde la propia iniciativa.
La creatividad como responsabilidad
Le pregunto por su inspiración creativa en un mundo donde cada día aparecen nuevas producciones audiovisuales, y Giovanna vuelve a mencionar la misma palabra: responsabilidad.
Desde su perspectiva, Ecuador es un país lleno de historias que aún no han sido contadas. Historias familiares, sociales y culturales que pueden convertirse en obras de teatro, películas o series capaces de conectar con el público. El arte, explica, tiene la capacidad de provocar preguntas y de invitar a las personas a verse reflejadas en las experiencias de otros. 'Cuando contamos historias hacemos que la gente despierte'.
Vivir sin fronteras
Aunque nació en Guayaquil, la vida de Giovanna Andrade se mueve entre varios lugares. Durante años trabajó en Colombia y participó en producciones internacionales, experiencias que ampliaron su perspectiva sobre el arte y la industria audiovisual.
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Actualmente divide su tiempo entre Ecuador, Bogotá, y Quito, un ritmo de vida que refleja tanto su carrera como su vida familiar. Parte de esos viajes tiene que ver con su hijo, que se está formando como futbolista en Colombia, y a quien acompaña constantemente. 'Yo digo que estoy viviendo en la Gran Colombia', comenta con humor.
Además, en los últimos años ha asumido un rol dentro de la empresa agrícola de su familia, una actividad que conecta con su infancia en el campo y con su sensibilidad ambiental. 'Viví hasta los 7 años en el campo. Ahí aprendí el valor que tiene la naturaleza', explica. Esa experiencia temprana es la razón por la que hoy se describe a sí misma como una ‘ambientalista imperfecta’.
La intuición como brújula
Si pudiera sentarse a tomar un café con la joven actriz que empezó su carrera hace más de dos décadas, Giovanna dice que no cambiaría demasiadas cosas. En realidad, le daría un consejo sencillo pero fundamental, 'que siga escuchando su intuición'.
Para ella, esa voz interior es la guía más poderosa que tiene un ser humano. Es la conexión con lo espiritual, con la consciencia y con la verdad personal. Y en esa búsqueda de equilibrio también hay un camino espiritual que ha ido construyendo con los años. 'Soy estudiante de metafísica y la metafísica básicamente es lo que va más allá de la física: es lo mental, lo espiritual, lo que no vemos, lo que no tocamos', explica. Esa forma de entender el mundo, dice, la ha llevado a confiar profundamente en la intuición y en las energías que percibe en las personas y en los espacios. 'La intuición es la conexión que tenemos con papá Dios...es el Pepe Grillo del que nos contó Pinocho'.
Esa brújula interior, dice, ha sido la que la ha acompañado tanto en los momentos de felicidad como en los de dificultad. Gracias a ella, hoy, en sus 40, puede mirar su vida con serenidad y sentirse orgullosa.
Y casi al terminar esta entrevista agradece a su cuna profesional. 'Nací en Ecuavisa', dice con orgullo, recordando el canal donde comenzó su trayectoria profesional a principios de los años 2000. Pero hoy su historia no se define solo por los personajes que ha interpretado, sino por las decisiones que ha tomado para mantenerse fiel a sí misma. Es una mujer que ha aprendido a habitar el presente. 'Hoy sé que el tiempo no regresa', reflexiona. Por eso lo vive con intensidad. Segundo a segundo.
