Un envejecimiento cerebral acelerado puede ser desarrollado en pacientes que padecieron Covid-19, incluso casos leves, según un estudio publicado el lunes 7 de marzo en la revista académica Nature.
El estudio recopiló datos de análisis que se llevaron a cabo en cerebros de un grupo de personas que padecieron Covid-19 y otro de personas que nunca contrajeron la enfermedad.
Una mayor pérdida de materia gris y anormalidades en el tejido cerebral, así como cambios en la zona del cerebro relacionada con el olfato, fueron las alteraciones detectadas en el grupo de personas que padecieron Covid-19.
En total, científicos de la Universidad de Oxford evaluaron 401 imágenes cerebrales de sujetos que padecieron Covid-19 entre marzo de 2020 a abril de 2021.
Las evaluaciones se ejecutaron en fases previas al contagio y posteriores, tras un intervalo de aproximado de 4 a 5 meses.
Los resultados de las evaluaciones fueron comparados directamente con los análisis del cerebro de 384 sujetos no infectados, quienes compartían nivel socio económico, edad y factores de riesgo con respecto a salud (presión arterial, como ejemplo), con los sujetos que padecieron Covid-19.
"Nos sorprendió bastante ver diferencias claras en el cerebro incluso con una infección leve", comunicó Gwenaëlle Douaud, la autora principal del estudio y profesora asociada de neurociencias en la Universidad de Oxford, al medio CNN.
Las 785 personas sometidas a las evaluaciones, cuyas edades fluctuaban entre 51 a 81 años, también realizaron un test que medía la velocidad del procesamiento cerebral y detectaba deficiencias cognitivas asociadas a la demencia.
Los sujetos que presentaban una mayor pérdida de tejido cerebral, por ende, quienes habían padecido Covid-19, obtuvieron los resultados menos satisfactorios dentro de las pruebas del test.
Douaud explicó a CNN que es considerado normal que por cada año de envejecimiento natural se genere una reducción de entre 0.2 a 0.3% de materia gris en áreas del cerebro relacionadas a la memoria.
No obstante, los resultados del test señalaban que los individuos que padecieron Covid-19 perdían tejido cerebral a un ritmo que adicionaría una reducción de 0.2% extra al ritmo natural.
"Es probable que los efectos nocivos del virus (ya sean directos o indirectos a través de reacciones inflamatorias o inmunitarias) disminuyan con el tiempo tras la infección. La mejor manera de averiguarlo sería volver a escanear a estos participantes dentro de uno o dos años", explicó Douaud.
La investigación sigue en curso con el objetivo de descubrir la causa del envejecimiento acelerado detectado en los sujetos de análisis, pero los investigadores ya plantean la posibilidad de "que las consecuencias a largo plazo de la infección por SARS-CoV-2 puedan contribuir con el tiempo a la enfermedad de Alzheimer u otras formas de demencia".