Las municiones de diferentes calibres eran enviadas a agrupaciones criminales desde Quito hacia otras provincias por medio de servicios de encomienda de empresas de transporte.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, denunció el martes la "grave" desaparición de "más de un millón" de armas y municiones de dos bases militares, que atribuyó a redes de tráfico.