Manabí, en donde está situada la ciudad de Manta, está entre las nueve provincias en los que el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, declaró el fin de año un nuevo estado de excepción.
La desaparición se registra en paralelo a una espiral de violencia que azota al cantón costero, tras una masacre que dejó seis muertos, incluida una menor de dos años.