El evento espera recibir a 45.000 visitantes y busca consolidarse como un espacio clave para el fomento de la lectura y la industria editorial en Ecuador.
El déficit de comprensión lectora fue el punto de partida para que una profesora de la Universidad Católica de Cuenca impulse una iniciativa que transformó la relación de más de 1.500 niños con los libros.