La falta de comunicación, el agotamiento y el caos han convertido a los vehículos de rescate de bomberos en protagonistas de tragedias aéreas en San Francisco, Lima y Nueva York.
Según la FAC, el avión, que transportaba a 125 personas entre militares del Ejército, tripulantes de la Fuerza Aérea y miembros de la Policía, cayó a tierra y se incendió poco después de despegar.
La aeronave Hércules, de fabricación estadounidense, se precipitó a tierra en Puerto Leguízamo, cerca de la frontera con Perú y Ecuador. No se reportaron indicios de ataque.
Pobladores del sector y equipos de apoyo acudieron rápidamente al lugar al conocer lo sucedido, pero únicamente pudieron confirmar el fallecimiento de los ocupantes.
De acuerdo a información preliminar recogida por medios locales, la aeronave se habría enredado con cables de poleas utilizados para llevar a cabo actividades de minería ilegal.
Pese a no contar con licencia oficial de vuelo, Tang defendía en redes sociales su actividad argumentando que su "experiencia práctica" le permitía manejar la aeronave con seguridad.