Guardianes del Pacífico: articulación regional para proteger el viaje de las tortugas marinas

En el marco de los 25 años de la CIT, Verónica Cáceres explica cómo 16 países coordinan acciones contra la captura incidental y la pérdida de hábitats para salvar una travesía de 100 millones de años.

En la imagen una tortuga marina.
Publirreportaje

Cada año, miles de tortugas marinas emprenden uno de los viajes migratorios más extraordinarios de la naturaleza. Recorren miles de kilómetros a través del Pacífico Sudeste, desde Costa Rica hasta Chile, para anidar en las mismas playas donde nacieron. Lo hacen desde hace más de cien millones de años. Sin embargo, estas especies enfrentan algunas amenazas en su existencia.

LEA TAMBIÉN: Camaroneros y conservacionistas unen fuerzas para recuperar los manglares del Ecuador

Hoy, los países que conforman la Convención Interamericana para la Protección y Conservación de las Tortugas Marinas (CIT) trabajan de manera articulada, con la Comisión permanente del Pacífico Sudeste, CPPS para garantizar que el viaje de estas antiguas navegantes del mar continúe. Verónica Cáceres, secretaria de la CIT, explica cómo avanza esa apuesta regional, qué amenazas persisten y por qué proteger a las tortugas marinas es, en el fondo, protegernos a nosotros mismos.

Verónica Cáceres, secretaria de la CIT.

En sus 25 años de trabajo, la CIT se ha consolidado como el principal marco legal y técnico con la participación de agencias gubernamentales ambientales y pesqueras para la protección de las tortugas marinas en el continente. Uno de sus mayores logros ha sido la armonización de políticas nacionales y regionales basadas en evidencia científica para conservar las seis especies de tortugas marinas presentes en la región. La cooperación entre los 16 países miembros ha permitido que 13 cuenten con planes nacionales de conservación respaldados por la Convención.

LEA TAMBIÉN: Avistamiento de ballenas jorobadas 2026: ¿Cuándo y dónde se podrá disfrutar de esta temporada?

Además, se han protegido más de 150 playas índices de anidación y se ha fortalecido el monitoreo nacional de las mismas, generando información clave para evaluar el estado de las poblaciones. A ello se suma la reducción de la captura incidental en las operaciones de pesca mediante el uso de modificaciones en artes de pesca en diferentes pesquerías y el intercambio permanente de conocimientos entre los países.

La captura incidental en las pesquerías continúa siendo una de las principales amenazas para las tortugas marinas, pero no es la única. La pérdida de hábitats de anidación ha aumentado debido al desarrollo costero, la erosión de las playas, la degradación de la cobertura vegetal, costera la contaminación lumínica, y el efecto de las variaciones climáticas, factores que alteran sus ciclos naturales. También persisten el saqueo de huevos, la destrucción de nidos y la depredación por perros ferales entre otros.

LEA TAMBIÉN: En situación de peligro está la nueva especie de rana que fue descubiera en Zamora Chinchipe

En algunos territorios aún se registra comercio ilegal de carne, huevos y caparazones. A ello se suman la contaminación marina por plásticos y derrames de petróleo, así como los efectos del cambio climático, que modifican las condiciones de las playas y afectan el éxito de eclosión de los huevos y el equilibrio en la producción de machos y hembras. Aunque las amenazas varían según cada país y ecosistema, todas exigen una respuesta coordinada a escala regional.

Uno de los mecanismos más efectivos ha sido la creación de sistemas de monitoreo de playas de anidación compartidos entre los países miembros. Gracias al seguimiento permanente de más de un centenar de playas índice, la CIT cuenta hoy con una de las bases de datos más completas de la región sobre anidación de tortugas marinas. También ha resultado fundamental la implementación de un manual regional para el manejo y monitoreo de playas de anidación, que permite estandarizar metodologías y comparar resultados entre países.

A ello se suman los manuales de buenas prácticas para reducir las interacciones entre tortugas y actividades pesqueras, y que las tortugas puedan ser liberadas y devueltas al mar de forma segura. Los acuerdos de cooperación con otros convenios internacionales han ampliado además el alcance de las acciones de conservación más allá de los países que integran la Convención.

La conservación efectiva requiere una articulación permanente entre distintos sectores. La CIT funciona como un marco jurídico que compromete a los países a implementar medidas concretas para proteger a las tortugas marinas, lo que obliga a coordinar esfuerzos entre ministerios de ambiente, autoridades pesqueras, gobiernos locales, científicos y organizaciones de la sociedad civil.

LEA TAMBIÉN: Alerta en la costa de Ecuador: ¿Por qué están apareciendo aves marinas muertas?

Esta colaboración también se fortalece a través de espacios técnicos y políticos donde científicos, especialistas y tomadores de decisiones convierten la evidencia científica en políticas públicas. En el territorio, la participación de comunidades pesqueras, empresas, organizaciones ambientales y voluntarios permite desarrollar acciones como el monitoreo de playas, la vigilancia comunitaria, la reducción de la captura incidental y el turismo responsable.

La participación juvenil, junto con el apoyo de universidades y organismos internacionales, amplía esta red de colaboración en toda la región.

Las tortugas marinas han habitado los océanos durante más de 100 millones de años y han sobrevivido a grandes transformaciones del planeta. Sin embargo, hoy enfrentan amenazas provocadas principalmente por las actividades humanas. Las tortugas marinas son especies dependientes de la conservación. Por eso, cada acción individual cuenta. Reducir el uso de plásticos, mantener limpias las playas, no perturbar los nidos ni a las tortugas en los sitios de anidación , participación en proyectos locales de conservación, dar aviso a las autoridades locales si ven una actividad irregular o encuentran a una tortuga varada o atrapada en una red de pesca, estas acciones pueden marcar una diferencia real.

Proteger a estas especies también significa proteger los ecosistemas marinos, la pesca, el turismo sostenible y la seguridad alimentaria de millones de personas. Su conservación es una responsabilidad compartida que trasciende fronteras.

La participación ciudadana puede tener un impacto significativo en la conservación de las tortugas marinas. Los turistas pueden contribuir evitando tocar a los animales o sus nidos, reduciendo el uso de luces intensas en playas de anidación y evitando dejar residuos. Los estudiantes y jóvenes tienen la posibilidad de involucrarse en programas de voluntariado, jornadas de limpieza y actividades educativas que promuevan la conservación marina.

LEA TAMBIÉN: Mundial 2026: informe advierte que será el más contaminante de la historia pese a planes sostenibles

En el sector pesquero, el uso de anzuelos circulares, dispositivos excluidores de tortugas y otras técnicas de pesca responsable ayuda a disminuir la captura incidental.