La Copa Mundial de la FIFA 2026, que se disputa actualmente en Norteamérica, se encamina a convertirse en el evento más contaminante en la historia de las citas mundialistas.
El torneo estrena un nuevo formato ampliado que reúne por primera vez a 48 selecciones de fútbol, elevando la cifra de compromisos a un total de 104 partidos, frente a los 64 que se disputaban en las ediciones anteriores.
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Aunque los organizadores defienden la implementación de estrategias ecológicas basadas en el uso de infraestructuras ya existentes, las alertas científicas cuestionan la efectividad de las medidas frente a las dimensiones logísticas del torneo.
El informe que cuestiona las promesas de sostenibilidad
Una investigación publicada por la organización Científicos por la Responsabilidad Mundial (SGR), en conjunto con la Fundación por la Defensa del Ambiente, revela que la huella de carbono de este evento superará de forma drástica los registros históricos.
De acuerdo con el informe, las proyecciones para la cita de 2026 estiman la generación de más de 9 millones de toneladas de emisiones contaminantes, lo que representa un incremento del 92 % en comparación con los torneos previos.
Para dimensionar el impacto, entre los años 2010 y 2022, las Copas del Mundo organizadas de forma sucesiva por Sudáfrica, Brasil, Rusia y Qatar registraron una huella promedio de 4,7 millones de toneladas de emisiones.
El transporte aéreo: El verdadero foco crítico
A diferencia de lo ocurrido en el Mundial de Qatar 2022, donde las emisiones se concentraron en la edificación de siete estadios nuevos, Norteamérica 2026 registra un impacto nulo en el sector de la construcción al reutilizar recintos deportivos ya operativos.
Sin embargo, el informe técnico detalla que el beneficio de no construir infraestructura se ve completamente anulado por la crisis de movilidad interna. Los factores críticos identificados son:
Los autores del documento científico argumentan que el análisis integral de la huella ambiental debe contemplar tanto el transporte como los consumos energéticos, la hotelería y el acondicionamiento de las sedes.
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