El pájaro brujo (Pyrocephalus nanus), una de las aves terrestres más emblemáticas del archipiélago de Galápagos, consolidó una temporada reproductiva altamente favorable entre diciembre y mayo.
La Dirección del Parque Nacional Galápagos (DPNG) y la Fundación Charles Darwin (FCD) documentaron el nacimiento y desarrollo exitoso de 56 volantones en lo que va de 2026, una cifra que ya supera los 39 registros alcanzados en todo el año anterior. Debido a que aún existen nidos activos en territorio, los expertos prevén que la población de esta especie continúe en aumento durante las próximas semanas.
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Este repunte poblacional coincide con tres años consecutivos bajo la influencia del fenómeno climático de La Niña, cuyas condiciones ambientales generaron una mayor disponibilidad de alimento en las islas, facilitando la etapa de anidación.
Estrategias frente a las amenazas del ecosistema
A pesar de las cifras positivas, este pequeño ave enfrenta riesgos críticos relacionados con la degradación de su hábitat natural, la introducción de flora exótica y el impacto de la Philornis downsi, una mosca invasora cuyas larvas afectan gravemente el desarrollo de los polluelos.
Para contrarrestar estas amenazas, guardaparques, científicos y la comunidad local intervienen permanentemente cerca de 19 hectáreas de bosque de Scalesia en la parte alta de Santa Cruz. Las acciones clave del proyecto incluyen:
Gestión técnica y articulación comunitaria
La viceministra de Ambiente y Marino Costero, Alicia Jaramillo, destacó que este incremento en la tasa de reproducción evidencia la efectividad de la gestión técnica en territorio y el trabajo articulado con los centros de investigación.
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El uso de la ciencia aplicada y el monitoreo constante se consolidan como las herramientas fundamentales para mitigar los factores de riesgo antrópicos y ambientales, garantizando segundas oportunidades para las especies endémicas que habitan el patrimonio natural de las islas.