OMM alerta que el fenómeno de El Niño podría intensificar las lluvias e inundaciones en la Costa de Ecuador

En Ecuador, la OMM advierte que el Fenómeno de El Niño podría intensificar las lluvias en la Costa, aumentar el riesgo de inundaciones y deslizamientos. Aquí los detalles.

Fotografía referencial de lluvias asociadas al Fenómeno de El Niño en Ecuador.
Nicole Landín Jurado

América Latina y el Caribe vivieron en 2025 uno de los años más extremos de los que se tiene registro, marcado por calor sin precedentes, sequías persistentes, lluvias torrenciales, ciclones devastadores y el retroceso acelerado de los glaciares andinos, según un nuevo informe de la Organización Meteorológica Mundial.

El estudio llega en medio de una creciente preocupación por la llegada del fenómeno de El Niño. Centros de predicción climática, como la agencia estadounidense NOAA, advierten que el Fenómeno de El Niño tiene un 82 por ciento de probabilidades de desarrollarse entre mayo y julio y que podría extenderse hasta inicios de 2027. Ecuador se encuentra en alerta amarilla en 17 provincias como medida de prevención.

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Julián Báez, director de la Oficina Regional para las Américas de la Organización Meteorológica Mundial, detalla en entrevista con Vistazo cómo los eventos climáticos extremos se han vuelto un patrón en la Región y qué se puede esperar del fenómeno de El Niño.

¿Qué revela el informe sobre el clima del último año?

El reporte analiza variables atmosféricas, oceánicas y eventos extremos en América Latina y el Caribe. Se basa en datos de temperatura, precipitación e impactos, con participación de los servicios meteorológicos e hidrológicos de la región y agencias internacionales.

En 2025 hubo todo tipo de extremos: desde el huracán más intenso que tocó tierra con categoría cinco en Jamaica, con vientos superiores a 350 kilómetros por hora, hasta sequías generalizadas. Aunque fue extremadamente fuerte, hubo menos muertes gracias a los sistemas de alerta temprana regionales. Pero el impacto económico fue catastrófico: unos 8.800 millones de dólares, cerca del 41 por ciento del PIB jamaiquino. El extremo opuesto fue la sequía en el sur de Sudamérica, especialmente en Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Brasil. En México, casi el 80 por ciento de la población enfrentó condiciones de sequía.

Ecuador registró una época invernal intensa en el 2025, ¿esto a qué se debe?

Ecuador, Perú y Colombia registraron inundaciones por lluvias extremas, sobre todo a inicios del año. En Ecuador y Perú estuvieron asociadas al calentamiento del océano Pacífico, fenómeno conocido como El Niño costero. El aumento de la temperatura del agua del mar favorece la formación de tormentas e incrementa las lluvias en la región.

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Fotografía de inundaciones en Ecuador durante la época invernal, en la vía Juján-Babahoyo.

Otro factor importante fue el aumento de la temperatura...

La temperatura es otro elemento que hay que entender como extremo. En el verano hubo un aumento significativo en la frecuencia de las olas de calor, definidas como al menos tres días consecutivos con temperaturas sobre la media de cada país.

Por ejemplo, en Mexicali (Baja California) se registró 57,2 grados centígrados a la sombra. Aunque estas temperaturas se alcanzan principalmente en los desiertos, es un valor muy alto. El calor ya es una tendencia clara en la región.

Además de los gases que calientan el planeta, ¿qué otro factor produce altas temperaturas?

Cuando hablamos de cambio climático nos referimos a un quiebre en el equilibrio energético: la cantidad de energía que entra a la Tierra no es la misma que sale y queda un remanente en la atmósfera. Eso intensifica el ciclo del agua y provoca eventos más frecuentes e intensos.A esto se suma la variabilidad natural del clima, como el Fenómeno de El Niño Oscilación Sur, que tiene impacto global.

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El Niño ocurre de forma periódica, pero en un ambiente más cálido se vuelve más intenso. Esto ya debe asumirse como un patrón. Los fenómenos de variabilidad climática seguirán ocurriendo, pero ahora tendrán impactos cada vez más intensos sobre las variables hidrometeorológicas, que combinan agua y atmósfera.

¿Qué consecuencias deja el clima extremo?

La agricultura es uno de los sectores afectados por los extremos climáticos. Hubo impacto en la producción de soja, trigo y maíz, cultivos de renta para países como Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay, que fueron los más afectados.

Pero toda alteración en el clima tiene un impacto social y económico, especialmente en las poblaciones más vulnerables, con menor capacidad de resiliencia. Afecta sus medios de vida, su economía y, en muchos casos, también la salud humana, aunque este tema aún no está suficientemente estudiado.

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El aumento de temperatura, por ejemplo, tiene impactos en la salud. Por eso se recomienda trabajar de cerca con los ministerios de Salud para medir su influencia en la población. Hay estudios que asocian el aumento de temperatura con ataques cardíacos, golpes de calor y deshidratación, pero todavía falta más investigación.

Fotografía de cultivos destruidos en Samborondón a causa del fuerte invernal.

También hay una afectación oceánica. El nivel del mar está subiendo, aunque parezca un aumento pequeño, en milímetros. Este incremento es más marcado en el Atlántico, hasta las costas de América del Sur, y en el Caribe.

Otro punto clave es la acidificación de los océanos. El pH del mar está disminuyendo; es decir, el agua se vuelve más ácida. Esto impacta directamente en la vida marina, afecta a peces, plantas y pesca, y reduce la capacidad de supervivencia de varias especie

¿Qué está fallando o qué falta por trabajar en la prevención y la gestión del riesgo?

En América del Sur y América Latina, todos los países tienen organismos de gestión de riesgos. De hecho, en 2022 la ONU presentó la iniciativa “Sistema de Alerta Temprana para Todos” y Ecuador fue uno de los países beneficiados para implementarla.

El objetivo es integrar a las instituciones vinculadas con gestión de riesgo, detección de amenazas, comunicación de alertas e intervención temprana. Uno de los problemas es que muchas veces las alertas no llegan a todas las poblaciones, especialmente a las más vulnerables. Hay que aumentar la capacidad de generarlas, comunicarlas mejor y fortalecer el trabajo comunitario.

El problema grave surge cuando se conoce poco sobre las vulnerabilidades del territorio. Además, la población no siempre sabe cómo actuar ante una alerta. En nuestros países se repite que muchas personas no evacúan por desconfianza o temor a perder sus bienes.

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También existe una vulnerabilidad social: muchas familias viven en riberas, laderas o zonas propensas a inundaciones y deslizamientos. Relocalizarlas es muy difícil, porque exige cubrir servicios básicos, alimentación, sanidad y agua, con un impacto económico importante.

Fotografía de hogares bajo el agua en Ecuador tras intensas lluvias.

¿Qué pasará con el Fenómeno de El Niño? ¿Qué dicen las proyecciones?

El Fenómeno de El Niño es una alteración de la superficie de la temperatura del mar en el Océano Pacífico Central y Oriental. Normalmente las costas de Sudamérica tienen el agua muy fría por la corriente de Humboldt. Esto afecta a Ecuador, Perú, Chile y se desvía en la parte tropical. Con El Niño, esto se altera.

Cuando las aguas se calientan tienen una incidencia directa en la atmósfera y afecta los patrones de precipitación. Entonces, en zonas donde nunca llueve, empieza a llover o sucede mucho más como el caso de Ecuador. Esos impactos se deben exclusivamente a los cambios en la circulación del aire que transportan humedad y son los elementos que después producen las nubes.

Estos eventos ocurren cada dos a siete años. Para el próximo periodo, los modelos coinciden en la probabilidad de un Niño de intensidad moderada a fuerte.

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Algunos hablan de un “súper Niño”, ¿qué opina del término?

No es un término científico. Se habla de eventos moderados, fuertes o muy fuertes. Pero sí hay señales claras de que puede ocurrir un evento significativo y es necesario prepararse. A veces se exagera con las predicciones, pero los resultados se basan en modelos matemáticos consistentes y hay coincidencia entre ellos.

El impacto dependerá del momento en que alcance su máxima intensidad, entre septiembre y diciembre. El Niño no genera fenómenos nuevos: amplifica los patrones normales del clima. En Ecuador, aumentaría las lluvias en su periodo habitual.