La historia de las alianzas del PSC con sus enemigos políticos

El PSC ha buscado retornar a la presidencia de la Asamblea hace varios años.
Cecilio Moreno Mendoza
No es la primera vez que el Partido Social Cristiano pacta hasta con sus enemigos políticos buscando la Presidencia del Legislativo o para influir en otros espacios de poder. Estudios académicos demuestran que las alianzas y la gobernabilidad no van de la mano.

Exceptuando a Rafael Correa que cooptó todos los poderes, ningún otro mandatario en las últimas cuatro décadas ha gozado de mayoría absoluta en el Parlamento. Ante la necesidad de votos para aprobar leyes, más de uno empezó o terminó aliándose con enemigos políticos. En este juego democrático el Partido SocialCristiano ha sido con alguna frecuencia “la estrella invitada” e incluso el anfitrión.

El vocabulario político ecuatoriano ha sido fértil en terminología a la hora de poner nombre a lo algunas veces innombrable. La creatividad se recuerda desde “Los patriarcas de la componenda”, pasando por “la regalada gana”, “la aplanadora”, hasta el último que al parecer pasará a la historia como “la regalada gana 2.0”.

En paralelo, varios académicos han intentado explicar las razones y consecuencias de los pactos legislativos en un país como el Ecuador muy fragmentado políticamente hablando.

Dos de ellos, Andrés Mejía y John Polga-Hecimovich profundizaron en el tema cuando descubrieron que “había pocas explicaciones completas de qué factores contribuyen ala duración de la coalición y qué factores explican por qué algunos pactos son estables mientras que otros se erosionan rápidamente”.

Estos profesores de cuarto nivel, ecuatoriano y estadounidense, concluyeron que las coaliciones se sostienen mejor cuando los legisladores tienen incentivos bien definidos para cooperar con un gobierno. Caso contrario fracasan.

EN 1998, el PSC al mando de León Febres-Cordero no puso candidato y apoyó a Jamil Mahuad. Al Congreso llegó Jaime Nebot. Allí se aprobó la Ley de la AGD y un impuesto a las Transacciones Mercantiles. Ambas leyes aceleraron la crisis bancaria que acabó con el gobierno de Mahuad.

DEL ODIO AL AMOR HAY 105 DÍAS

En la Asamblea Nacional los partidos liderados por Jaime Nebot (PSC) y el comandado por el expresidente Rafael Correa (UNES) se unieron “para dar gobernabilidad” al régimen entrante de Guillermo Lasso. Antes, PSC y CREO se aliaron para candidatizar a Lasso, logrando el objetivo el 11 de abril.

Pero la votación de Lasso fue anticorreísta y por tanto se veía como antinatura un pacto con la agrupación que hoy tiene a sus líderes respondiendo a la justicia. A todas luces, CREO esperaba una actitud similar de sus compañeros de aventura que en público también se habían enfrentado al enemigo en común.

“Cuando se trata de principios no hay transacción”, dijo un eufórico Jaime Nebot, entonces alcalde de Guayaquil, ante 300 mil personas congregadas en el bulevar 9 de Octubre, el 25 de junio de 2015.

Ese día en que se luchaba contra la Ley de Herencias que intentaba implantar el gobierno correísta, el líder socialcristiano calificó de “un mentiroso y un farsante” al presidente Correa.

“Este hombre y su gobierno han decidido poner la patria al revés”, añadió, recordando que con ellos no se puede conversar: “llamó a dialogar a los comunicadores y les clavó la ley mordaza. Llamó a dialogar a los pro-fesores y les quitó sus fondos de inversión... ¿Ustedes le creen a Correa?”, preguntó a la multitud que al unísono respondió “¡No!”.

Este fue el último discurso enardecido de Jaime Nebot contra su rival político.

Solo 105 días después, el ocho de octubre del mismo año, ambos coincidieron en la ceremonia de inauguración del edificio de la Contraloría General en Guayaquil. Un apretón de manos y una palmada al hombro no era lo esperado, pero se dio.

LOS PATRIARCAS DE LA COMPONENDA : 1979. Así llamó el presidente Jaime Roldósa los viejos políticos que se aliaron en su contra junto con el partido -CFP- que lo había llevado al poder. Eran León Febres-Cordero, Carlos Julio Arosemena (foto), Otto Arosemena, Jaime Hurtado y Assad Bucaram.

Al sábado siguiente, Correa bajó el perfil del enfrentamiento justificando que: “En el fragor de la lucha política a alguien se le puede ir una palabra de más o una palabra de menos”. Nebot desde una radio dijo que aquello fue el comportamiento de dos dignatarios civilizados.

Y la comprensión dio paso a las buenas vibras. Durante las protestas de octubre de 2019, Rafael Correa que buscaba el derrocamiento de Lenín Moreno, dijo: “que esta gente dé un paso al costado y permita la sucesión constitucional y que vaya alguien con liderazgo. Y créanme, en lo profundo de mi corazón, si es un líder de derecha como Jaime Nebot, un tipo con experiencia, con liderazgo, lo apoyaría”.

Para culminar, una alfombra roja al Presidente electo por Twitter: “Suerte a Guillermo Lasso, su éxito será el de Ecuador. Solo le pido que cese el lawfare, que destruye vidas y familias”.

Y cinco días después añadió: “Cuente en la Asamblea con nuestro bloque de 50 asambleístas para mantener la gobernabilidad y el apoyo en todo lo que sea beneficioso para el pueblo ecuatoriano”.

LA REGALADA GANA: 1996, antes deque Abdalá Bucaram asuma el poder. Fue entre roldosistas y socialcristianos, entonces enemigos y rivales en la segunda vuelta. El acuerdo señalaba la ruta para el nombramiento de autoridades de control. Para el PSC fue una “coincidencia favorable”. En la foto: Marco Proaño, PRE y Heinz Moeller, PSC.
LA APLANADORA: 1998, inicios del gobierno de Mahuad. La Democracia Popularbuscó en el PSC asegurar una alianza degobierno. Nombraron autoridades de control,aprobaron el acuerdo de paz con Perú, crearonla Ley del uno por ciento a la circulación decapitales y la Ley de la AGD. Estas dos últimasprecipitaron la crisis bancaria.
MAYORÍAS MÓVILES: 2003, Lucio Gutiérrez llegó al poder junto a Pachakutik y MPD. Duró poco. Entonces estuvo el PSC para iniciar conversaciones sobre acuerdos de libre comercio con EE.UU. y Europa. Tras la ruptura, llegó el PRE para destruir la Corte Suprema. Mientras que el PSC con Pachakutik buscaban el juicio político, Gutiérrez fue derrocado. Lo sucedió Alfredo Palacio (foto).

REGALADA GANA 2.0

Cuando en agosto de 2020 se firmó la alianza entre CREO y el PSC, Nebot y Lasso preveían que “sobre la actuación en la Asamblea Nacional, mantendrán las diferencias y coincidencias ya conocidas”.

Ganada la elección, empezaron los contactos con las diferentes organizaciones políticas. El objetivo era completar los 70 votos mínimos para tener mayoría legislativa. CREO cuenta con apenas 12 legisladores y sumandos los votos del PSC arañan un 18 por ciento de escaños.

Matemáticamente lo más fácil era sumar los 49 votos del correísmo y consolidar la mayoría. Al parecer así lo entendió el asambleísta Henry Kronfle quien empezó a dialogar con su amigo Camilo Samán, exgerente de la Corporación Financiera Nacional en tiempos de Correa.

En realidad, conversaron todos con todos. Cada grupo llevaba sus requisitos “mínimos” que crecen en función del número de votos que aporte. Fácil era pensar que el bloque mayoritario, UNES, llegaría con el pliego más extenso.

El PSC puso un mínimo alto, la Presidencia de la Asamblea Nacional, un cargo que no lo habían ejercido desde 1997.

En los 90, ese partido fue, en cinco elecciones, la primera fuerza política. Pero ahora son la cuarta y eso no agradó ni a Pachakutik ni a Izquierda Democrática que con más legisladores buscaban la misma dignidad.

“Cuando Pachakutik va donde UNES, les dicen apóyenme con la Presidencia que yo en un año tumbo a Lasso”, según versión de César Rohon. Según Salvador Quishpe, UNES pidió apoyo para buscar la forma de desbaratar las causas judiciales con sentencia o no, en contra de las figuras del correísmo.

La idea que rondaba era la formación de una “comisión de la verdad” que revise los casos y que encuentre errores de procedimiento que sustenten algún salvavidas legal de última instancia.

Era evidente que para UNES esa prioridad era más importante que cualquier cargo político relevante. Eso los acercó al PSC que se dice, consideró que dirigir los hilos del Legislativo en un “gobierno amigo” era lo más cercano a cogobernar sin enlodarse los zapatos. Era el hambre con la necesidad.

El resto es conocido.Cuando el supuesto acuerdo UNES-PSC-CREO-Independientes se convirtió en secreto a voces, desde los cuatro puntos cardinales brotó la indignación. El 14 de mayo, CREO se abstuvo de votar por Henry Kronfle.

En respuesta el PSC rompió la alianza con CREO a través de un comunicado en donde argumentó que “Las crisis exigen patriotismo, compromiso y responsabilidad para superarlas”.

Al respecto, José Hernández, director del portal 4Pelagatos, comentó: “Hay que frotarse los ojos para creer que esto esté escrito por el PSC sobre el correísmo. ¿Patriotismo? ¿Qué hizo el correísmo al hacer alianzas con Rusia, Irán, Bielorrusia y China ¿Responsabilidad? ¿Y el despilfarro? ¿Y los robos? ¿Y los contratos leoninos y reservados?”.

Finalmente, la Presidencia de la Asamblea recayó en Pachakutik. El resto de la historia está por escribirse. Por ahora el PSC se ha quedado sin pan ni pedazo. ¿Se convertirá en enemigo íntimo?

Encuentre el reportaje completo en la última edición de Revista Vistazo.