“Pedimos que el caso no quede en el olvido”, es el clamor del padre de Luis Alarcón, quien murió durante un procedimiento dental en una clínica odontológica de Quito. Los familiares de la víctima narraron una serie de irregularidades que derivaron en la tragedia.
Sucedió el pasado 2 de abril de 2026, cuando el joven llegó a una clínica, ubicada en la Avenida 6 de diciembre y Checoslovaquia, en el centro-norte de la capital. El objetivo era que le realicen una endodoncia en una pieza molar y le coloquen dos implantes.
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Luis llegó acompañado de sus padres, quienes lo esperaron hasta que termine el tratamiento, que iba a durar unas dos horas.
Una profesional le administró anestesia general para la endodoncia. Luego, el paciente despertó brevemente y le volvieron a sedar para la colocación de implantes.
Sin embargo, la víctima presentó ronchas en la piel y empezó la descompensación del cuerpo, según relató la familia.
Luis Alarcón Cruz, padre del joven, narró a Vistazo que el personal de la clínica tuvo una “actitud de principiantes”. Cuando fue a preguntar sobre el estado del paciente, le respondieron que no había inconvenientes.
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Después, comenzaron los correteos del personal médico, llamaron a una ambulancia, pero se demoró en arribar al sitio.
“Cuando los paramédicos llegaron al consultorio, primero entraron con resucitador, luego introdujeron una botella de oxígeno y me comentaron que mi hijo estaba en un paro cardiorrespiratorio. Finalmente, llevaron una camilla y un paramédico me dijo: siento mucho su pérdida”, recordó el padre.
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Estefanía Hernández, cuñada de la víctima, narró que el establecimiento odontológico habría incurrido en múltiples inconsistencias.
Por ejemplo, mencionó que en medio de la crisis, el personal salió a una farmacia a comprar un medicamento para intentar reanimar a Luis mientras llegaba la ambulancia. “Es decir, no tenían todos los implementos necesarios”, indicó Hernández.
Agregó que, tras consultar con varios expertos, la familia ha concluido que tampoco se activó de forma correcta el protocolo de emergencia y que es poco usual que se administre anestesia general, y en caso de hacerlo, deben pedir exámenes previos, algo que no ocurrió.
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Mientras tanto, las investigaciones aún no arrancan en la Fiscalía. La tarde del pasado miércoles arribó al Ministerio Público el informe de la autopsia, el cual revelará las sustancias específicas que le suministraron al paciente.
Las causas de muerte que quedaron registradas en el certificado de defunción fueron infarto agudo de miocardio, edema cerebral, edema agudo de pulmón e insuficiencia respiratoria.
La familia ha recalcado que Luis era un joven “completamente sano”, que no tenía ninguna enfermedad preexistente.
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Daniel Alarcón, hermano de la víctima, reveló que la clínica implicada “seguía derivando pacientes” tras la muerte de Luis y la clausura del local donde ocurrió la tragedia.
De hecho, la clínica tenía una sucursal en Cumbayá, la cual ya fue cerrada por la Agencia de Aseguramiento de la Calidad de los Servicios de Salud y Medicina Prepagada (Acess) tras encontrar medicamentos caducados, fármacos sujetos a fiscalización, entre otras inconsistencias.
Además, en esa sede se evidenció la presencia de jeringuillas para botox y fármacos de uso estético, “por lo que se presume la realización de procedimientos no acordes a la cartera de servicios autorizada”, manifestó el Acess.
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Mientras tanto, Daniel Alarcón detalló que el pasado lunes llamó para agendar una cita y le indicaron que podía ir a la sucursal de Cumbayá u otro local, ubicado a unas cuadras de las instalaciones clausuradas en el centro-norte de Quito.
Luis Alarcón deja a su esposa e hija, de casi tres meses de edad. La víctima trabajaba en el área de marketing de una empresa, donde laboró por 11 años.
“Los daños psicológicos de mi hermana han sido terribles. Nos dejan sin un sustento económico, sin una persona que era amigo de todo el mundo, positivo, siempre nos motivaba a seguir adelante”, describió Estefanía Hernández, hermana de la esposa de Luis.