El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos entra en un nuevo capítulo de incertidumbre. Todd Lyons, quien se desempeñaba como director interino y principal ejecutor del plan de deportaciones masivas de la administración de Donald Trump, presentó su renuncia formal este jueves luego de 13 meses de gestión.
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El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, confirmó mediante un comunicado que Lyons dejará su cargo oficialmente el 31 de mayo, al cierre de la primavera. Aunque Mullin calificó a Lyons como un "un gran líder", su salida coincide con un momento de máxima presión política.
Horas antes de su renuncia, Lyons enfrentó una tensa audiencia ante una subcomisión de la Cámara de Representantes. Allí fue cuestionado por legisladores sobre el hacinamiento en los centros de detención y el alarmante aumento de la mortalidad bajo custodia federal.
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La gestión de Lyons ha sido una de las más polémicas en la historia reciente de la agencia, destacando tres factores críticos:
Con la dimisión de Lyons, la agencia queda nuevamente acéfala. Un dato revelador que resalta la inestabilidad institucional es que, desde la administración de Barack Obama (2009-2017), el Senado de EE. UU. no ha ratificado a un director titular para ICE, obligando a la agencia a operar permanentemente con directivos interinos.
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Aunque la campaña contra la inmigración irregular fue el motor de la victoria de Trump en 2024, la ejecución del plan está pasando factura a su imagen pública. La combinación de muertes bajo custodia, el uso de fuerza letal contra ciudadanos y las pruebas judiciales "endebles" contra migrantes han provocado una caída sostenida en los índices de aprobación del presidente.