Un equipo interdisciplinario de paleontólogos documentó con éxito el primer registro de restos de dinosaurio en la Cuenca de Oriente de Ecuador. El descubrimiento, consistente en fósiles de un saurópodo titanosaurio recuperados en la Formación Tena, en la provincia de Napo, representa el segundo reporte de este tipo de fauna prehistórica en la historia del país, ampliando de manera significativa el conocimiento científico sobre la biodiversidad en el norte de Sudamérica durante el Cretácico Superior.
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El material fósil analizado fue extraído de estratos geológicos pertenecientes al Maastrichtiense, con una antigüedad estimada de entre 72 y 66 millones de años. Los restos recuperados corresponden a una extremidad anterior parcialmente preservada, la cual se compone de un húmero y múltiples piezas de huesos metacarpianos.
¿Cómo era el dinosaurio que vivía en la Amazonía?
Los investigadores del proyecto asignaron coloquialmente al ejemplar el apelativo de “Wakrayampi”, un vocablo compuesto originario de la lengua napo-kichwa que combina los términos "wakra" (vaca, en alusión a sus grandes dimensiones corporales) y "yampi" (iguana, debido a la morfología general del reptil). El equipo de especialistas aclaró que esta designación posee carácter estrictamente informal y de identidad comunitaria, mas no constituye una denominación de taxonomía científica formal.
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El estudio comparativo determinó que las propiedades anatómicas de la extremidad permiten diferenciar con claridad a este nuevo espécimen de Yamanasaurus lojaensis, el primer dinosaurio formalmente descrito en territorio ecuatoriano en el año 2019, cuyos restos fueron localizados en la provincia de Loja:
Aunque las condiciones de preservación de los fragmentos óseos limitan una catalogación taxonómica más profunda, el análisis morfométrico de las proporciones estructurales permitió atribuirlos de manera concluyente al grupo Titanosauria, uno de los últimos linajes de dinosaurios herbívoros que poblaron el planeta antes de los procesos de extinción masiva al cierre del periodo Cretácico.
Origen del hallazgo, custodia y entorno geológico
El descubrimiento inicial de las piezas óseas se produjo de forma fortuita en el año 2018 por parte de habitantes de comunidades indígenas locales establecidas en el sector de Venecia, en las riberas del río Napo, tras registrarse un deslizamiento de tierra en la zona. Debido a que un porcentaje del material original fue extraído sin la intervención de protocolos técnicos especializados, algunas piezas sufrieron pérdidas irreparables.
Ante esto, la posterior investigación científica debió sustentarse en las piezas recuperadas de forma técnica y en los archivos fotográficos capturados al momento del desentierro.
En la actualidad, una parte de los restos fósiles rescatados e inventariados permanece bajo estrictos protocolos de conservación y custodia en la Universidad Regional Amazónica Ikiam, institución que sirvió de base para el desarrollo de los análisis correspondientes.
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La presente publicación científica es el resultado de una investigación conjunta desarrollada por docentes, investigadores y técnicos de la Universidad Regional Amazónica Ikiam en coordinación con especialistas adscritos a la Fundación Azara de Argentina. Los resultados oficiales del estudio morfológico e histórico se encuentran disponibles para la comunidad internacional a través de la plataforma de literatura científica ScienceDirect.