Bucaram, las pruebas Covid-19 y la trama que costó la vida de un israelí tras las rejas

El proceso judicial empezó en 2020, en medio de la emergencia sanitaria por la pandemia. Un lote de 21 mil pruebas rápidas es pieza clave de este rompecabezas.

sábado, 5 septiembre 2026 - 07:00

Por seis veces se postergó la audiencia para emitir la sentencia contra el expresidente Abdalá Bucaram y otras personas. El tribunal dispuso detenerlo, pero su defensa alega que tiene recuperación por orden médica.

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El 26 de agosto de 2026, desde la cuenta oficial del expresidente Abdalá Bucaram Ortiz, su esposa Rosa Pulley difundía un mensaje, en tono emotivo: "No como ex primera dama", dijo, "sino como esposa, madre y mujer que vive con profunda angustia lo que considero una persecución implacable contra mi esposo y familia". Al post acompañaba una decena de imágenes de Bucaram en un quirófano. Los primeros planos muestran las instalaciones de una clínica particular.

Mi esposo, el expresidente de la República Abdalá Bucaram Ortiz, ha tenido que ser intervenido de emergencia de su corazón luego de días de enorme tensión y fuertes emociones. Su estado de salud es delicado, de carácter reservado, y actualmente permanece bajo estricta vigilancia médica en una unidad de cuidados intensivos", escribió la esposa del ex mandatario.

Con este mensaje, Bucaram justificaba su reiterada inasistencia para la audiencia de lectura de la sentencia en su contra, por el presunto delito de delincuencia organizada, en el caso de la venta de pruebas rápidas Covid-19.

La diligencia no logró instalarse. Tampoco se instaló el jueves tres de septiembre. Era el sexto intento, pero la ausencia de Bucaram impidió que empezara.

El argumento de la defensa del exmandatario: el procesado se encontraba en recuperación en un hospital de Guayaquil. El tribunal ordenó la detención del acusado, quien permanece en cuidados intensivos en la casa de salud.

No obstante, apenas 20 días atrás, el propio expresidente subía una imagen en su cuenta de la red social Instagram. En ella, muestra la celebración en Ambato, por la participación de su nieta en el concurso de Miss Ecuador, que ganó.

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Y el 30 de julio participó en un homenaje póstumo a su hermano, Adolfo. Una semana antes, el 23 de julio, posteaba orgulloso un video por la graduación de su hijo Dalo como magíster en Administración de Empresas. En esos instantes, derrochaba vitalidad. Para las diligencias judiciales, sin embargo, había perdido la energía y la salud.

El proceso judicial empezó hace seis años, en 2020, en pleno inicio de la pandemia por Covid-19.

El entramado se relaciona, según la tesis fiscal, con contratos de salud pública, durante la mayor crisis sanitaria de las últimas décadas. La mortandad afectó particularmente a Guayaquil.

$!Diez fotos muestran su operación, hay primeros planos de una cirugía.

Así es como dos israelíes entraron en escena

El ciudadano de origen israelí Shy Dahan tenía seis pasaportes. Usaba 11 identidades. Como Golan Shay era requerido en Estados Unidos por el robo de 562 mil dólares. Estaba en la mira de Interpol desde que en México fue detenido, con un grupo de personas con pistolas y armas de uso militar.

En Panamá era considerado un fugitivo de la justicia. En ese país incursionó, desde 2015, en los negocios inmobiliarios. De hecho, fue acusado por estafar a una pareja en 640 mil dólares, por lo cual fue juzgado y encarcelado, tras ser detenido en Barcelona. Estuvo recluido entre enero de 2017 y junio de 2018, cuando escapó de la cárcel de la Joyita, con la complicidad de policías, a quienes sobornó pagando un millón de dólares, según registros de la Interpol. Varios políticos de ese país pedían su cabeza porque tenía pruebas de la corrupción en altas esferas del poder.

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En Panamá vivió el expresidente Abdalá Bucaram, asilado desde 1997 cuando fue depuesto del poder, hasta su retorno a Ecuador, en junio de 2017.

Reportes establecen que Dahan era un exagente de inteligencia israelí, que con su ingenio y audacia se había dedicado a los negocios y al contraespionaje.

A Ecuador llegó a fines de noviembre de 2019 con la identidad de Tomer Sheinman. En febrero de 2020, se ingenió para viajar nuevamente hacia Panamá, como un tripulante de vuelo.

En Quito construyó hábilmente la fachada de un acaudalado empresario. Bordeaba los 40. Alto, calvo, de contextura gruesa y ojos de color castaño. Hablaba inglés, hebreo y español.

Chef aficionado, con la faceta de un generoso anfitrión se acercó a los vecinos del exclusivo edificio Yoo, en la avenida González Suárez, una de las zonas más caras de la capital. Vivió en el piso 14, junto con su novia peruana Isabel Marengo, a quien doblaba en edad.

También compartía el departamento con su compatriota, el experto informático Oren Sheinman, apodado Tarzán por su melena y figura atlética. Sheinman, australiano e israelí, tenía cinco identidades.

Era tal la cercanía entre ambos, que Shy Dahan adoptó el nombre del hermano de Oren. Por eso, a Shy lo conocían como Tomer Sheinman en Ecuador.

$!Captura del video que muestra un israelí que intermedió en la venta.

Cómo empezó el negocio en plena pandemia por Covid-19

En el pico de la pandemia (en mayo de 2020) los dos israelíes intermediaron en la venta de 21 mil kits de pruebas rápidas Covid-19. Compraron estos insumos a un vecino de su lujoso edificio, a quien estafaron pues nunca le pagaron los valores pactados. A su vez, los extranjeros vendieron los tests en Guayaquil a la familia Bucaram.

La ruta de las pruebas rápidas, según la teoría fiscal, se relaciona con un lote de kits de similares características, encontrado en las bodegas del hospital Teodoro Maldonado.

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Dos personajes relacionados con la familia Bucaram habían pasado por puestos claves en ese hospital público.

El lunes 18 de mayo de 2020, a las 07:26 de la mañana, Dahan filmó con su celular las cajas con las pruebas rápidas que estaba a punto de transportar en su vehículo BMW-X5, de color blanco, hacia Guayaquil. En la filmación, de 22 segundos, se observan las cajas blancas con franjas de color rojo, con las inscripciones TestSeaLab y Check, y se escucha al israelí relatar que las pruebas están "listas para entregar" y que la negociación será "solo con efectivo".

Dos semanas después, el miércoles 3 de junio, la Fiscalía allanó la casa de Abdalá Bucaram en la Kennedy Norte, en el curso de una investigación por peculado en la compra de insumos médicos. Los agentes encontraron en la residencia cajas con dos mil pruebas rápidas.

La fiscal de la época, Diana Salazar explicó, luego del allanamiento, que se detuvo a Bucaram porque las pruebas requisadas coinciden con las halladas en las bodegas del hospital Teodoro Maldonado.

$!Once identidades distintas tuvo el israelí Shy Dahan, que negoció las pruebs.

Los israelíes estafaron a un quiteño

En el departamento 141 del piso 14 en el lujoso edificio se concretaron los negocios, según la bitácora de accesos. Se reunían los israelíes, Isabel y varios agentes metropolitanos, frecuentes comensales, quienes pertenecían a la escolta de una autoridad que vivía en ese lugar. También empezó a compartir su mesa la pareja de quiteños que vivía en el departamento contiguo. Se conocieron desde el 16 de marzo, cuando empezó la pandemia, ya que coincidían en el balcón mientras realizaban ejercicios físicos.

Durante la cuarentena pasé mucho tiempo con Tarzán, debido a que venía a mi balcón para hacer ejercicio juntos. Estas personas se ganaron mi confianza, nos traían comida porque Tom siempre cocinaba mucho y daba alimentos a todos los guardias del edificio", relató el empresario estafado, al medio aliado Código Vidrio.

Los israelíes se volvieron muy buenos amigos de sus vecinos, la pareja de quiteños. Se ganaron su confianza, y en una cena concretaron la venta de dos mil mascarillas. El negocio fue exitoso y enseguida pactaron otra transacción por diez mil más.

La propuesta creció: había que colocar cien mil tapabocas en el mercado, pero debían entregar efectivo y venderlas en un tiempo limitado.

Él les entregó 44.600 dólares, en efectivo. Cuando no recibió la mercadería, se preocupó; en respuesta y para tranquilizarlo, Dahan le envió imágenes de una hacienda en Cotacachi, a donde había viajado para cobrar 600 mil dólares por la venta de insumos a un "político guayaquileño", cuyo nombre no precisó.

El empresario insistió en recibir las mascarillas o el dinero, alegando que debía pagar a un amigo de infancia, cuyo padre acababa de importar 20 mil pruebas rápidas Covid-19.

Dahan le comentó que tenía un comprador asegurado en Guayaquil para esas pruebas. Y nombró a Jacobo Bucaram.

En su afán por recuperar la plata de las mascarillas y asegurar la venta de las pruebas, el emprendedor recibió las 20 mil pruebas rápidas de su amigo, y agregó mil más de otro conocido. Pactó verbalmente el precio de 18 dólares por cada una; no hubo contrato de por medio. Cada test lo recibió a 10,5 dólares; la ganancia proyectada era 7,50 por unidad. El emprendedor quiteño dijo que desconocía que los tests tenían como destino final un hospital público.

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Dahan le informó que transportarían las pruebas hacia Guayaquil, donde se encontraba el comprador. Esto ocurrió el lunes 18 de mayo. Para cerciorarse de que el negocio se cerrara y recibir su dinero, el empresario también viajó en su carro con su esposa y su amigo.

El 23 de mayo, el empresario puso una denuncia por estafa. Aducía que perdió 400 mil dólares en el negocio fallido.

Se les imputaron cargos por falsificación y uso doloso de documentos, además de enriquecimiento ilícito privado. En su versión, los dos relataron cómo vendieron las pruebas a Jacobo Bucaram, quien les pagó en efectivo.

Entramos en la casa (de los Bucaram), frente a las canchas de tenis, al lado de la piscina. Nosotros cerramos en usd.15 por paquete y él (Jacobo) fue a buscar el dinero, la cantidad total era 321.600. Trajo una maleta que estaba con mucho, mucho dinero, y contamos usd. 321 mil que era nuestra cantidad, él sonrió y me peguntó dónde está tu maleta. Le dije que no tenía y me trajo un cartón para poner el dinero...", relató Dahan.

El comprador contó 21.440 cajas de pruebas. Y revendió al hospital del Seguro Social, según lo recabado por Fiscalía.

El lunes 27 de julio, los abogados de los israelíes, firmaron una comunicación conjunta, dirigida a la Fiscal general. En ella denuncian que la fiscal del caso no atendió su pedido de entregar información "que posiblemente desencadene en la vinculación y el procesamiento de otras personas".

$!El empresario estafado siguió al carro de los israelíes que llevaban las pruebas.

El extraño crimen del israelí en la cárcel

Dahan grabó las conversaciones telefónicas con el expresidente Abdalá Bucaram y con su hijo Jacobo.

El diálogo fue revelado en exclusiva por la alianza Código Vidrio y Vistazo. El israelí mencionaba que su vida peligraba, que no se cumplieron los ofrecimientos.

En respuesta Abdalá le aseguraba que le visitará su abogado, el lunes siguiente (tres de agosto).

Ese primer lunes de agosto, un motín en el mismo centro penitenciario dejó 11 muertos y 26 heridos, por la supuesta pugna entre bandas rivales enfrentadas por el control del penal.

Para Dahan, ese motín encubría en realidad el intento por asesinarlos, a él y a Oren Sheinman.

A un rabino con el que chateaba, le escribió que temía por su vida, y que creía que todo era una operación de distracción.

Oren y yo estábamos sosteniendo un libro de Salmos y eso nos salvó”, le mensajeó al rabino.

El viernes siete de agosto, el contenido del celular de Dahan fue sometido a una pericia para extraer la información.

La madrugada del sábado ocho fue asesinado: uno de los presos, al parecer, lo mató golpeándole con una pesa en el cráneo.

Horas más tarde Oren, quien también fue golpeado pero sobrevivió, rindió su versión. En el hospital donde se recuperaba del ataque confirmó que vendieron las pruebas a Bucaram. Ratificó que recibieron amenazas de muerte.

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Las autoridades judiciales decidieron un nuevo allanamiento a la casa del expresidente, el 12 de agosto, y lo detuvieron por segunda ocasión en dos meses. Las siguientes horas fue acusado formalmente de una supuesta delincuencia organizada.

$!Las pruebas rápidas que vendieron los israelíes y se hallaron en casa de Bucaram.

Qué argumenta la defensa de Bucaram

Hubo diez mil muertos por la pandemia en Guayaquil. El gobierno de Lenín Moreno buscaba un chivo expiatorio y para desviar la atención no encontró otro que este negocio entre privados. Así explica la defensa del exmandatario su posición en este delicado caso.

Según su defensa técnica, en un video subido en la misma cuenta de Instagram del expresidente, un empresario quiteño puso el 23 de mayo de 2020 una denuncia por estafa, por el monto de 400 mil dólares por un negocio de insumos, pruebas y mascarillas Covid-19.

En su argumento, “parte de ese lote de pruebas” llegó hasta Jacobo Bucaram para su negociación, como parte de un acuerdo entre privados. No hubo afectación a recursos públicos, insisten.

Nunca devolvieron el dinero, los señores más bien se fueron a Santa Elena donde fueron detenidos por utilización falsa de documentos por lo cual recibieron sus condenas”, según la defensa técnica del exmandatario.

En esa argumentación, a mediados de 2020 la entonces Fiscal Diana Salazar y la ministra de Gobierno María Paula Romo afirmaron en Guayaquil, en rueda de presa, que las pruebas halladas en el domicilio de Jacobo Bucaram eran las mismas que se encontró en el hospital público, en una investigación por peculado

Para la defensa, esa acusación es “falaz” y responde a la intención de acusar a la familia Bucaram de participar en el entramado.

$!Oren Sheinman sobrevivió al ataque en la cárcel, su compañero murió.
Esta investigación contó con la colaboración del medio aliado Código Vidrio. La reportería empezó en junio de 2020.