Alfredo Pinoargote

Liberación

El final del folclórico asilo Assange marca una  liberación que no se destaca por el sesgo de  las partes. Comenzando por Assange que  en una cárcel sueca hubiera estado menos tiempo  y en mejores condiciones de encierro que en las  disfuncionales oficinas diplomáticas del Ecuador en  Londres. Liberación que ha hecho oficial el compromiso del Reino Unido de no extraditarlo a un país  que le pueda imponer la pena de muerte.
 
Liberación  que cumple nueve de las 11 condiciones por las que  el expresidente Correa le concedió asilo. Liberación  para la comunidad internacional que le da a este  asunto el sitial que merece en el debate público al  dejar de ser exclusivo del Ecuador, cuya diplomacia  venía dando palos de ciego como nacionalizar a su  incómodo huésped que trataba con desprecio al  único país que le dio asilo. Uno que llamo folclórico  porque entre sus razones oficiales deja constancia de  que Assange solo era requerido por delitos comunes  en Suecia, y no por delitos políticos que es la única  razón de ser del asilo político. Liberación del tema  para que deje de ser uno de “noséquéhacer” para el  Ecuador y vuelva a ser uno de “ahoraquéhacemos”  para las grandes potencias en disputa. Liberación  de una mancha para recordar, la doble moral de un  gobierno autoritario y demagógico que pisoteó al  asilo político en el caso Galo Lara e hipócritamente  se asomaba al mundo como defensor de la libertad  de expresión cuando internamente había desacatado los tratados internacionales de DDHH al imponer  la censura previa, declarar a la libertad de expresión  como un servicio público, y criminalizar la piratería  o “hackeo” de información sin considerar el interés  público según recomendaban expertos en DDHH.
 
Este es el meollo del asunto, no su caca o monopatín rodando por la Embajada. Verdad que Assange  es un pirata cibernético culpable y confeso, así como  un genio de la navegación negra en Internet, y también reconocido como periodista por organizaciones  internacionales de periodismo y DDHH al publicarse hallazgos de WikiLeaks en los medios de comunicación más importantes del planeta.
 
Esto coloca a la garantía universal del secreto de  la fuente periodística por encima de la generalizada  criminalización de la piratería cibernética como  prueba judicial, cuando el contenido del hallazgo es  debidamente verificado y de interés público. Así encaja en las garantías de la nueva generación de derechos humanos que despenaliza la injuria calumniosa  contra funcionarios públicos, la cual es reconocida  por algunos y negada por otros. Pues resulta hermana recién nacida de la despenalización del aborto,  del consumo de drogas ilícitas, del adulterio y la homosexualidad. Esa es la nueva generación de DDHH,  por eso de acuerdo a la libertad de expresión y las  conveniencias políticas Assange es en este mundo  bipolar simultáneamente héroe y delincuente. Y  para el Ecuador un huésped indeseable que abusaba  de saber demasiado.

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