Alfredo Pinoargote

Iraquización

Las mayores reservas probadas de petróleo  en el mundo son de Venezuela, 360 mil millones de barriles, mientras Estados Unidos  se ubica en el puesto 12 con 36 mil millones de  barriles, Rusia ocupa el octavo lugar con 80 mil  millones de barriles. El mayor productor mundial  Arabia Saudita es el segundo en reservas probadas  con 91 mil millones de barriles menos que Venezuela. Al ritmo actual de producción Venezuela  tiene crudo para 300 años más y Arabia Saudita  para 70, en producción Venezuela había descendido al puesto 12 antes del embargo de Estados  Unidos su único comprador, mientras que Arabia  es primer productor, Rusia segundo y Estados  Unidos tercero.
 
Esta coreografía del negocio petrolero se completa con guerras, embargos y prohibiciones de  Estados Unidos a los abastecedores sustanciales  del cercano y del Medio Oriente. El principal comprador mundial más preocupado de la rentabilidad  de las corporaciones petroleras que del precio de  la gasolina para su pueblo, el mayor consumidor  mundial. Este es el real motivo de la intervención  de Trump en Venezuela, que le ha ganado el aplauso de los gobernantes de las Américas pese a su salvaje política migratoria contra los pueblos de la región. Pero hasta el momento esta intervención no  rebasa la esfera diplomática y los amagos políticos,  que arrojan un país con dos presidentes, al mismo  tiempo dentro y fuera de la OEA, con respaldo en  el Comité de Seguridad de Naciones Unidas de dos  países con derecho al veto, China y Rusia, entre los  cinco mayores consumidores mundiales de crudo  y acreedores aventajados de las mayores reservas  petroleras del mundo.
 
En consecuencia, la crisis humanitaria, económica y política causada por la dictadura de Maduro  está atada a intereses petroleros en el mercado  mundial de las grandes potencias. De allí que sin  tapujos se habla de derribar a Maduro, títere de las  fuerzas armadas chavistas, comprando a los jefes  militares que lo sostienen en el poder. Lo cual significa que Venezuela podrá cambiar de gobernante  pero permanecerá con los mismos mandantes  corruptos que ahora le entregan un tercio de la  producción petrolera a La Habana, y que mañana  cerrarán o abrirán la llave según los dictados de  las grandes corporaciones petroleras que tuvieron  como canciller o secretario de Estado de Trump al  presidente ejecutivo de Chevron.
 
Así las cosas, el derrocamiento de Maduro depende de que concluya con éxito la compra de los  beneficiarios de su dictadura, reeditándose un capítulo más del Gatopardo bajo el significativo lema  de que todo cambia pero nada cambia.
 
El Gatopardo, la novela de Giusseppe di Lampedusa, se inspiró en la Sicilia de finales del siglo  XIX cuando Garibaldi desembarcó en la isla. Don  Fabrizio se preocupó del final de la aristocracia y del  advenimiento al poder de burócratas y nuevos ricos  burgueses, pero su sobrino Tancredi se incrustó en  las luchas garibaldinas y al final compartió poder  con los recién llegados. Esa es la opción que los líderes de las Américas ofrecen a Venezuela. 

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