La policía militarizada italiana detuvo el pasado martes 16 de junio a ocho personas que integraban una red de narcotráfico. Esta operación en Italia confirma lo que es un secreto a voces en Ecuador: las mafias calabresa ('Ndrangheta) y Campana (Camorra) han venido actuando en forma coordinada con ‘Los Choneros’.
La investigación a cargo de la Dirección Distrital Antimafia (DDA) de la Fiscalía de Roma empezó hace varios meses. Como uno de los hitos de este proceso, a fines de mayo las autoridades italianas revelaron que la Camorra sustrajo alrededor de diez kilos de cocaína, valorados en casi USD 350 mil, a una red sudamericana. Para ello, simuló una operación policial que resultó ser una fachada.
Parte de esta investigación reveló que hay nexos directos entre esa mafia italiana y ‘Los Choneros’. En esas operaciones de fines de mayo fue detenida parte de la cúpula de la estructura transnacional.
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De acuerdo con ese expediente, la cocaína sale en barcos que zarpan de puertos de Guayaquil, con exportaciones de productos legalmente registrados. Sin embargo, con apoyo de funcionarios portuarios y otros colaboradores en empresas, en altamar los bultos con droga son lanzados. Posteriormente se recuperan con coordenadas satelitales.
Ocho detenciones se produjeron
En tanto, medios italianos dieron cuenta de las ocho detenciones que hacen parte del mismo proceso investigativo.
En suma, el grupo tenía su sede en Roma y en la costa norte de Lacio. Sus conexiones eran estrechas con Ndrangheta y la Camorra, y en Sudamérica, con Los ‘Choneros’.
Los reportes que recoge la prensa italiana muestran que la red movilizaba unos 800 kilos de droga al año. Esto produciría un volumen de negocio de alrededor de USD 30 millones. De ellos, la ganancia neta equivale a la quinta parte.
Los códigos que usaban para evitar las escuchas
La investigación en Italia muestra que los integrantes del grupo usaban diferentes términos, ya que temían ser escuchados. La cocaína clásica era denominada como ‘Blancanieves’ y al referirse a su estado y pureza, la llamaban ‘cocida’ o ‘cruda’.
Entre los detenidos de este martes se encuentran ciudadanos de origen colombiano y dominicano.
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El primero, conocido como ‘presidente’ habría sido quien coordinaba los contactos para suministros, ya sea para envíos desde Sudamérica, como para transporte, en España.
Cómo opera la mafia italiana en Ecuador
Informes de inteligencia a los que Vistazo accedió revelan que albaneses e italianos son aliados para el envío de cocaína desde los puertos de Guayaquil y El Oro. Sin embargo, en otras ocasiones actuaron como rivales.
Las estructuras criminales fueron construidas hace más de 15 años. En Ecuador, las redes incluyen el control de rutas, logística, creación de empresas para lavado y exportación. Además, el soporte operativo de bandas locales, con operadores invisibles en el Estado.
La mafia albanesa llegó de la mano de la mafia italiana al Ecuador
Albania estuvo detrás de la cortina de hierro por décadas. Entre 1945 y 1990, sus fronteras permanecieron cerradas y su intercambio con el mundo fue restringido. Con un limitado acceso a inversión y una infraestructura pobre, su economía era de las más débiles del bloque comunista, según explica el informe “Tentáculos Transnacionales, puntos de acceso de los grupos criminales de los Balcanes”, del investigador Walter Kemp, con el aval de la organización académica Iniciativa Global contra el Crimen Organizado (GI).
A mediados de los años sesenta, se abrió una veta de comercio ilegal: el contrabando de cigarrillo desde Norteamérica hacia Italia y Europa, a través de Albania. Los contrabandistas tenían conexiones con la mafia italiana, específicamente, con la Nuova Camorra Organizzata.
El régimen de la época creó una zona franca para la llegada de ese producto. Según el investigador Kemp, al recibir nueve dólares por cada paquete, ese gobierno habría recibido unos USD 35 millones, entre 1968 y 1991.
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De esta manera, explica el investigador, el mar Adriático, antes llamado frontera azul, se convirtió en una puerta hacia el Este para los grupos criminales italianos. “En retorno, el régimen de Albania ganó redes y divisas, así es como se abrió la Ruta de lo Balcanes”. La región de los Balcanes incluye a los países de la exYugoslavia.
Albania no integró la entonces Yugoslavia, pero sí se mantuvo como un satélite, y si bien no estuvo envuelta en la guerra que estalló entre la década del ochenta y noventa, sí sufrió los efectos.
Por la misma época, fines de los noventa, cerca de dos tercios de la población albanesa invirtieron sus ahorros en esquemas piramidales; al punto que las ganancias de estas estructuras rentables pero frágiles e ilegales llegaron a representar la mitad del PIB en ese país. Ese castillo de naipes cayó estrepitosamente en 1997 y provocó un estallido social: la población se armó, y según relata Kemp, circulaban 600 mil armas en el país, casi la mitad, fusiles Kalashnikov (AK-47, de fabricación soviética). Se crearon comités de autodefensa y hubo al menos dos mil civiles muertos.
El conflicto de Kosovo, a fines de la década, provocó que medio millón de kosovares viajaran a Albania. Esto creó una nueva crisis, porque la población albanesa no llegaba a los dos millones de habitantes. Las autoridades de la época identificaron 23 grupos de crimen organizado operando.
Con el cambio de siglo y de milenio, más de diez mil albaneses llegaron a Italia, este fenómeno de la diáspora albanesa determinó que Albania tenga una de las tasas de emigración más altas del mundo, más de un millón y medio viven en Europa. Las remesas que envían representan aproximadamente el 12 por ciento del PIB de ese país.
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El tráfico de personas hacia Bélgica, Francia, Italia y Reino Unido empezó a intensificarse, a través de redes que también tenían conexión con el tráfico de heroína y cannabis. Reino Unido acogió a albaneses como refugiados, aunque muchos se presentaron como kosovares que huían del conflicto. Para el año 2000, ya controlaban el mercado de la cocaína en ese país. Si bien desde la década de los noventa los albaneses estaban activos en el tráfico de personas hacia Italia, antes de entrar en el tráfico de drogas, para 2020, había 2.300 albaneses en prisiones italianas, establece Kemp.
La mafia albanesa y balcánica armó maletas hacia Sudamérica
El canal de llegada de la mafia albanesa a Sudamérica fue su relación con las redes italianas involucradas con tráfico de droga.
Informes de ese país identifican al menos cinco grandes organizaciones criminales. Como establece la investigación “Tentáculos Transnacionales”, los operadores albaneses eran los “colaboradores junior” de los italianos.
La mafia ‘Ndrangheta, que predomina en la región italiana de Calabria, obtiene sus ingresos del tráfico ilegal de drogas y de armas. Lava sus capitales con empresas de fachada. Para 2007 movía unos USD 50 mil millones, esto es, el 3,5 por ciento del PIB de ese país. Tiene como proveedores de drogas, y particularmente de cocaína, a grupos criminales colombianos. Según un informe conjunto de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y Europol, desde los años noventa el grupo criminal italiano calabrés tenía relaciones con el Cartel de Cali.
La periodista Cecilia Anesi ha mapeado a la ‘Ndrangheta. Según su investigación, los albaneses empezaron como conductores de los traficantes italianos; trabajaban en los puertos de Amsterdam y Rotterdam, donde se recibían los grandes cargamentos de cocaína.
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Las cosas, sin embargo, cambiaron cuando los albaneses entendieron que podían entrar al negocio por su cuenta y encargarse de la cadena completa, inclusive, llegando directamente hasta los proveedores en Latinoamérica. Específicamente, Colombia y Ecuador. Con los albaneses llegaron otros grupos criminales de los Balcanes, entre ellos, los serbios y croatas.
Ecuador era un terreno fértil para las mafias
Esta decisión de enviar operadores desde Albania y los Balcanes se debió a varios factores, que hacían propicio el ambiente en Ecuador.
Primero, una Constitución que a partir de 2008 declaraba el concepto de Ciudadanía Universal y abría de par en par las puertas a los visitantes, sin el requisito de una visa.
Segundo, un decreto ejecutivo que en 2010 entregaba el control migratorio al Ministerio del Interior de la época, que tutelaba a la Policía.
En consecuencia, los filtros de arribo nacional dejaron de ser barreras para el ingreso de ciudadanos requeridos por Interpol, por su récord criminal. Un general de la Policía, entrevistado para este reportaje, reconoció que los funcionarios civiles a cargo del control migratorio registraban a los visitantes de tez blanca, que no hablaban inglés, con el identificativo de “rusos”. Recién a partir de 2021, el control policial recuperó mecanismos biométricos, y está a cargo de oficiales que tienen líneas de intercambio de información con policías especializadas de otros países.
Los miembros de la mafia albanesa hallaron facilidades para comprarse una identidad falsa. En una investigación realizada localmente, se halló media docena de ciudadanos de los Balcanes que habían adquirido la ciudadanía ecuatoriana, a través de mecanismos fraudulentos, es decir, a través del pago a redes de falsificación de documentos.
Así, como ecuatorianos, se instalaron fácilmente en el puerto de Guayaquil, bajo la fachada de prósperos empresarios. Invisibles para las autoridades de control.
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Con datos de la Subsecretaría de Migración, Vistazo identificó que desde 2016 hasta los primeros meses de 2022, arribaron 991 ciudadanos de procedencia albanesa. Solo en 2016 entraron 180 visitantes de ese país, en su mayoría, hombres. Predominantemente, mayores de 18 años.
En una muestra evidente del giro que adoptó el país, a partir de 2022 empezó a solicitar visa de ingreso a ciudadanos de Albania y otras naciones.