El Servicio Geológico Colombiano (SGC) elevó este 1 de agosto el nivel de alerta del volcán Puracé, en el departamento del Cauca, Colombia, de amarillo a naranja, tras un incremento histórico de su actividad. La decisión se tomó tras detectar cambios importantes en los parámetros monitoreados, entre ellos un aumento de la actividad sísmica, las emisiones de gases volcánicos y la expulsión de ceniza.
De acuerdo con la entidad, el cambio de alerta responde a que el volcán presenta un comportamiento superior al registrado semanas atrás. "Este estado significa que el volcán está presentando cambios importantes en los parámetros monitoreados", indicó la entidad en sus redes sociales.
Además, precisó que la alerta naranja implica una mayor probabilidad de una erupción de mayor magnitud, aunque aclaró que esta no puede predecirse con certeza.
¿Cómo es este volcán?
El volcán Puracé forma parte de la cadena volcánica Los Coconucos y se ubica a unos 27 kilómetros de Popayán. Desde el pasado 20 de julio se han registrado columnas de gases y ceniza de hasta 3.400 metros de altura.
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De igual manera, también se ha presenciado un incremento en las emisiones de dióxido de azufre y dióxido de carbono. Las autoridades locales recomendaron no acercarse a las zonas altas de los volcanes Puracé, Piocollo y Curiquinga mientras se mantiene la alerta.
Las autoridades insistieron en que la alerta naranja no significa que una erupción sea inminente. El SGC explicó que, aunque la actividad del volcán pueda disminuir temporalmente durante algunos días o semanas, esto no implica que haya regresado a un estado de estabilidad.
¿Por qué aumentó la alerta de amarillo a naranja?
El coordinador del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Popayán, Jaime Raigosa, explicó que uno de los principales factores fue el incremento de la energía asociada a la actividad sísmica.
"En los últimos días ha habido un cambio notorio en la energía asociada a esta actividad, particularmente en los registros de temblor continuos que se vienen presentando hace meses", señaló.
El experto añadió que el monitoreo también detectó temperaturas de hasta 140 grados Celsius y emisiones diarias cercanas a las 4.200 toneladas de dióxido de azufre. Asimismo, indicó que continúa un proceso de deformación del terreno bajo el volcán, principalmente hacia el sector nororiental. "Es lento, pero ha sido constante", afirmó.