El can, reconocido por haber protegido del frío al niño perdido durante cuatro días en Chimborazo, fue hallado sin vida tras ser atropellado en el cantón Guano.
Fuera de peligro, Lucas reveló que, para mantenerse con el vida en ese gélido y empinado paraje, durmió dentro de cuevas, sobre hojas, y unió fuerzas con un inesperado compañero.