¡Hasta siempre Chespirito!

lunes, 1 diciembre 2014 - 06:25
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El humor de barriada que popularizó Roberto Gómez Bolaños, desde aquel día 20 de junio de 1971 en que lanzó el primer capítulo de "El Chavo del Ocho", trascendió fronteras y se hizo un personaje más de la familia iberoamericana.

Inspirado en la historia de un niño de tirante y gorro, que le había lustrado los zapatos, y que al darle la propina éste había zapateado de felicidad, surgió el famoso Chavo.

El pequeño sketch se convirtió en serie semanal y en "El programa número uno de la televisión humorística", como decía su presentación, narraba las vivencias de un niño huérfano, radicado en una vecindad en la ciudad de México, que bebía agua fresca de Jamaica y que tenía un barril como lugar secreto.

Convertido en un símbolo de la televisión mexicana, Gómez Bolaños hizo popular su serie desde Alaska hasta la Patagonia y se convirtió de esta manera, en un asiduo visitante de América Latina.

Chespirito, El Chapulín Colorado, El Doctor Chapatín, Chómpiras o Chaparrón Bonaparte son sólo algunos de sus recordados personajes, en donde se caracterizó por aprovechar la magia de lo sencillo y recurrir a lo simple para contar historias. 

En sus inicios fue libretista de Viruta y Capulina y observó con cuidado los filmes de Cantinflas, de quien muchos lo consideran como su sucesor.

Roberto Gómez Bolaños siempre será ‘El Chavo’, pues en forma convincente registró la cotidianidad de América Latina. Y mientras sigan pasando repeticiones del programa para los niños actuales, el Chavo nunca pasará de moda.

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