Alrededor de la economía circular se han desarrollado una serie de negocios que están transformando los residuos para producir nuevos productos. Aunque en Ecuador este modelo empezó a discutirse en el 2019, a nivel nacional han surgido varios negocios y emprendimientos que están utilizando desechos de plástico, caucho, vidrio u orgánicos para dar origen a nuevas propuestas.
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En el norte de Quito, por ejemplo, IKO aprovecha los neumáticos fuera de uso (NFU) para fabricar pisos, topes para parqueaderos, protectores de columna, separadores viales, rompevelocidades, amortiguadores para andenes de carga, entre otros.
Para su fabricación utiliza caucho triturado, así como caucho raspado obtenido de reencauchadoras. Estas soluciones, detalla la gerente general, Gina Palma, ofrecen mayor vida útil que la del producto original.
En 2013, se estableció en el Ecuador un Instructivo para la Gestión Integral de Neumáticos Usados que imponía obligaciones a importadores y fabricantes para implementar programas de recolección y reciclaje. Estas normativas, señala Palma, llevaron a que en el país surgieran más actores en esta cadena de valor, por lo que su tasa de reciclaje ha ido aumentando, pasando de lo primario a productos con mayor innovación.
IKO procesa entre cuatro y ocho toneladas mensuales de caucho. Próximamente, prevé ampliar su portafolio con acabados de construcción y señalización vial.
Biocarbón a base de residuos de teca
Otra empresa ecuatoriana con enfoque en economía circular es Tectocarbón. Seis años atrás empezó a transformar los residuos forestales de la teca en biocarbón, un residuo poroso similar al carbón vegetal que mejorar la calidad del suelo.
La gerente de este emprendimiento, Luz María Hidalgo, dice que al inicio junto a su socio solo producían biocarbón artesanal para sus cultivos de teca, pero al ver los resultados en el crecimiento de las plantas, empezaron a golpear puertas en otros sectores.
El primero fue el florícola, pues al ser un segmento tecnificado, estaban convencidos de que podrían obtener datos de su efectividad. Hoy llegan también a cultivos de banano, brócoli, tomate, arándanos y palma, donde han realizado más de 100 ensayos.
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“El biocarbón es como una esponja que no deja que se lixivie el agua o los fertilizantes; su alta porosidad hace que los microorganismos se multipliquen. Con nuestra marca Tectopore hemos desarrollado una línea para el agro y otra para jardines con cuatro granulometrías diferentes y mezclas”, detalla.
Actualmente, Tectocarbón produce alrededor de mil metros cúbicos de producto al mes, el cual abastece principalmente al mercado local.
Aprovechando el banano descartado
El banano de exportación debe cumplir determinados parámetros antes de su envío. Dentro de este proceso una parte del producto no cumple con los estándares estéticos y muchas veces debe ser desechado. Una agroindustria que le está dando un segundo uso a este “rechazo” es Pacobanana.
La compañía está transformando este recurso en diferentes productos: banano deshidratado en rodajas y trozos, así como polvo y pasta.
Su presidenta, Anita Fernández, cuenta que la materia prima proviene de pequeños productores. “Donde otros ven fruta descartada, nosotros vimos la oportunidad de crear valor. De esta manera logramos que 7.280 toneladas de esta fruta sean utilizadas, le damos un valor agregado al deshidratarlas y conseguirles un mercado”, asegura.
Pacobanana está trabajando en nuevas líneas de investigación con el objetivo de aprovechar también la cáscara de banano.
La planta, ubicada en la provincia del Guayas, produjo el año pasado alrededor de unas 600 toneladas, 106 por ciento más que en el 2024, y su facturación alcanzó USD 1,5 millones. Este año prevé crecer un 120 por ciento e incrementar su presencia en mercados internacionales.