Los empresarios también señalaron de que el aumento de los aranceles por parte de ambos países, de 30% a 50%, abre espacio al contrabando y a las economías informales.
Los pasos informales, la precariedad laboral y el debilitamiento de la ayuda humanitaria configuran en Tulcán un escenario donde la movilidad humana se cruza con redes delictivas y limitadas respuestas estatales.