Por: Cecilio Moreno Mendoza
Un viaje al Fondo de Salud del IESS reveló que sus días están contados. Que su enfermedad catastrófica amenaza la vida de cerca de nueve millones de ecuatorianos con derecho a sus prestaciones. El oxígeno inmediato debe venir del Estado, que acumula deudas de 5.000 millones de dólares.