El culto a la ‘Santa Muerte’ y otros ritos se extienden entre grupos criminales en Guayaquil y Quito

De cada diez operaciones antidrogas en Guayaquil y Durán, en seis había altares. Fueron hallados también en La Roldós, Quito, donde una profesora fue asesinada.

Entre el crimen y el rito religioso: los grupos delictivos en el país recurren cada vez más a la búsqueda de protección sobrenatural, para encomendarse y encontrar una fuente de poder, identidad y pertenencia. Quien lo afirma es un investigador que viene mapeando el fenómeno desde hace varios años, el autor chileno Pablo Zeballos.

Esto ocurre en Ecuador. La tercera semana de mayo, por ejemplo, se realizó un cortejo fúnebre: pero no era algo cualquiera.

En plena vía de acceso al Country Club de Samborondón, un grupo de motociclistas realizó un ritual previo al entierro de un compañero asesinado. El extraño velorio en la carretera ocasionó el bloqueo de la circulación.

Tampoco se trata de un caso aislado en el país. El miércoles 14 de enero de 2026, la Policía realizó el operativo Apolo II, en el cual decomisó droga, carros y motos. Pero lo que más sorprendió a los uniformados fue el hallazgo de dos figuras, de gran tamaño, que representan a la ‘Santa Muerte’.

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Son representaciones cadavéricas cubiertas con una capa. Los allanamientos policiales se realizaron en los sectores del Comité del Pueblo, Carcelén y la Roldós, en el norte de Quito. En una de las viviendas se encontraron estas figuras, de tamaño real.

Fue precisamente en la zona de la Roldós, donde la profesora de educación física Adriana Sáenz, fue asesinada a inicios de julio.

$!Los investigadores advierten un sincretismo en las imágenes.

Más altares se encontraron, sobre todo en Los Ríos, Durán y Guayaquil

La policía reveló que no era la primera vez que se hallaban altares parecidos, aunque sí, la primera vez que se encontraban figuras de ese tamaño.

Las representaciones suelen ir acompañadas por velas, flores y dinero, como parte de rituales de protección, según explicó la policía. Esto además es un reflejo de la influencia de la narcocultura mexicana en el país.

Y un año atrás, en enero de 2025, en Durán, una edificación cuya fachada era la de un hotel con piscina y jacuzzi ocultaba un altar a la ‘Santa Muerte’, con una docena de figuras alusivas. Aquí, además, se halló una mesa con varios objetos relacionados con prácticas esotéricas. Cera de vela cerca de copias de documentos de identidad. Y un fajo de billetes cerca. Un cuaderno con datos de personas a quienes se estaba extorsionando completaba la escena que encontraron los uniformados.

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En noviembre de 2024, día de Difuntos, en pleno toque de queda el Ejército allanó un local donde se realizaba una fiesta en honor de la misma figura sobrenatural. Esto ocurrió en la provincia de Los Ríos. Seis representaciones con la hoz en la mano derecha, botellas de licor y luces hacían parte de ese altar, según reportó el Grupo de Fuerzas Especiales 26, Cenepa.

Altares similares fueron encontrados desde 2021 en cárceles de Guayaquil. Y más recientemente, en 2023, fueron reportados en sitios públicos de Los Geranios y la ciudadela Martha Roldós, en Guayaquil.

Un caso insólito de ecuatorianos envueltos en rituales en Chile

El 3 de diciembre de 2024, 12 ecuatorianos fueron capturados en Chile. Once mujeres y un hombre integraban la red que se preparaba para vender 18 kilos de ketamina pura, guardados en 54 envoltorios. Estaban valorados en un millón de dólares.

El hallazgo se produjo en el contexto de un operativo antidroga en Arica, al norte de ese país. La Fiscalía chilena iba tras la pista de una estructura transnacional llamada ‘Los Costeños’. Ese grupo había vendido en meses pasados 97 kilos de ketamina al ‘Tren de Aragua’.

Un hombre de origen venezolano fue detenido en el curso de esta investigación. La justicia chilena lo acusó de ser líder de la estructura del ‘Tren de Aragua’ en Arica. El hilo de la red condujo hacia el grupo de mujeres que él manejaba.

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Las mujeres, todas ecuatorianas, estaban a punto de viajar a Santiago, por vía terrestre y aérea. En sus cuerpos habían escondido los paquetes de esa sustancia.

Si bien tiene un uso médico, porque es sedante, anestésica y analgésica, se comercializa ilegalmente porque también tiene efectos alucinógenos.

Pero la existencia de una red trasnacional de tráfico de drogas en Chile no fue lo sorprendente para esas autoridades.

El único hombre detenido con el grupo de mujeres, también ecuatoriano, tenía en su celular algo que llamó la atención de los investigadores.

Un video muestra una vela encendida. Las bolsas de sustancia blanquecina están alrededor. Y mientras tanto, la voz del ecuatoriano, identificado como José H., se escucha:

-“Te pedimos tu bendición madre santísima, para que todo lo que hacemos nos vaya con bien... nuestro corazón es humilde y las cosas que hacemos, aunque no son correctas, las hacemos por la misericordia de Dios padre. Que todas y cada una de las chicas que están caminando con esto lleguen con bien... En el nombre de la santa Madre Muerte yo te imploro y te pido que me des tu bendición aquí en este momento”.

La oración no sirvió de mucho. La red fue desarticulada y los medios chilenos empezaron a indagar sobre estructuras criminales transnacionales y ritualidades que traspasan fronteras.

El experto chileno Pablo Zeballos, llevaba investigando el fenómeno desde tiempo atrás. Desde la época en que fue un miembro de la policía de su país había encontrado indicios. Años después, como investigador académico entendió que el rito de la ‘Santa Muerte’ se extendió por varios países de América Latina. En Ecuador tendría entre sus seguidores a ‘Los Lobos’, quienes mantienen fuertes nexos con el cartel mexicano Jalisco Nueva Generación.

Si un ciudadano ecuatoriano efectúa rituales de la ‘Santa Muerte’ es imprescindible que las autoridades investiguen rigurosamente”, advertía el experto chileno.
$!Éste es uno de los altares hallado en una operación antidrogas.

El fenómeno de la ritualidad en la narcocultura debe investigarse

Zeballos se adentró en la investigación de la ritualidad relacionada con estructuras criminales transnacionales, en un proceso que le llevó a mapear el tema desde Italia, hacia México, América Central y Sudamérica.

“Cuando el crimen reza. Cultos, prácticas, ritos y narcorreligiosidad en el crimen organizado”, es el título del libro que publicó a fines de 2025 por editorial Catalonia.

“Hay componentes que han sido poco estudiados del crimen organizado y nos pueden ayudar a entender de qué forma se puede contrarrestar las narrativas. Pensamos que las estructuras de criminalidad transnacional se circunscriben a los factores de violencia y dinero pero encontramos que los temas rituales implican el sentido de pertenencia y puede convertir a un grupo criminal en algo más férreo de lo que entendemos”, explicó Zeballos a la televisión de su país.

Su búsqueda lo llevó hacia el pueblo de San Luca, de no más de cuatro mil habitantes, en la región del sur italiano de Reggio Calabria. Nadie va al sitio sin una razón de peso, advierte. Es el corazón operativo e identitario de la ’Ndrangueta, una de las mafias más poderosas de Europa.

Esta mafia se caracteriza por ser una estructura familiar descentralizada, formada por familias autónomas, que controlan territorios específicos dentro y fuera de Calabria, explica Zeballos en el libro.

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Su especialidad es el tráfico de cocaína, el lavado de dinero y el control de contratos públicos.

A diez kilómetros del poblado, relata Zeballos, se levanta el santuario de Nuestra Señora de Polsi, al pie del Montalti. “La Santa Mafia, espiritualidad católica y sincrética de la mafia italiana”, detalla cómo se combinan la fe y la religiosidad en esta zona de Italia.

“El fenómeno está presente en los países más afectados por el crimen organizado”, advierte Zeballos.

¿Lo religioso exculpa al delincuente? Es la pregunta inevitable. “Lo que podemos decir de este fenómeno es que muchos delincuentes no piensan que están haciendo nada malo. Sienten que es la vida que les tocó vivir y la vida que Dios les designó”.

El autor dedica una página completa al estudio de la ‘Santa Muerte’. “A mi juicio es una figura que toma la supremacía del mundo criminal, surge en México, en un barrio marginal, a inicios del año 2000. Suele representarse con el mundo en una mano y una guadaña en otro”.

Para muchos de sus cultores, “protege la actividad criminal sin juzgar a nadie y es la compañera más fiel, porque va a acompañar a su fiel devoto hasta la muerte”.

En Ecuador, de cada diez operativos antidrogas realizados en los últimos años, en Guayaquil y Durán, en seis se hallaron altares de características similares.

Una fuente de poder, de identidad y de pertenencia se asocia a la práctica ritual

“El crimen organizado es capaz de suplantar al Estado y la pandilla es capaz de suplantar una familia”, advierte el investigador chileno Pablo Zeballos.

En este contexto, el concepto de hermandad es algo profundo y explica muchos de los códigos de las estructuras criminales. Uno de los códigos implica que no se puede salir con vida de ellas.

$!Imagen en tamaño real de las esculturas encontradas en Quito.

“El crimen organizado y la delincuencia ya no se parecen a lo que alguna vez conocimos. Si hay algo que he aprendido -y sigo aprendiendo- es que la delincuencia organizada no se reduce únicamente al dinero, al poder o a la violencia. Existen factores contraculturales profundamente arraigados que se entrelazan con esos elementos, dimensiones existenciales poco estudiadas, con frecuencia subestimadas o simplemente ignoradas. Una de ellas -quizás la más relevante de todas- es la fe.

En mi experiencia, muchos criminales recurren a lo místico y lo religioso, no solo en busca de protección, justificación para sus actos o como refugio ante el temor a las consecuencias que creen podrían ser juzgadas por un tribunal que no pertenece a este mundo. Lo hacen también -y pienso que cada vez con mayor convicción- para encontrar y explotar una fuente de poder, de identidad y de pertenencia”.