La manera más expedita para que los políticos recuperen la confianza ciudadana es articulando resultados junto al sector privado.
Según un estudio de percepción de IPSOS (presentado en América Economía), la confianza en los políticos oscila entre un crítico 3% y 5%, mientras que los empresarios se ubican en los primeros lugares con un 64% a 66%.
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Esta distancia tan considerable no es solo un dato estadístico de opinión pública: socava las bases institucionales del país y nos obliga a repensar con urgencia la gobernanza del futuro.
La nueva "licencia social" para operar
Cuando los ciudadanos confían más en las empresas que en sus gobernantes, las reglas del juego cambian para ambos lados:
Para las empresas: Ya no basta con generar empleo y vender productos de calidad. Hoy existe una exigencia directa de compromiso con causas sociales, sostenibilidad y responsabilidad comunitaria. Nace así una licencia social para operar fundamentada en un liderazgo ético y empático.
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Para los gobernantes: Deben aceptar con humildad esta brecha de confianza y apoyarse en la eficiencia del sector privado para transformar la gestión estatal.
¿Cómo traducir la credibilidad en resultados para el país?
El sector público no debe ver a las empresas como competidores por el afecto popular, sino como socios legitimadores. Para lograrlo, el camino pasa por tres acciones concretas:
Dar certeza jurídica: Destrabar el entorno empresarial evitando el cambio constante de reglas del juego y garantizando la probidad en la Justicia.
Priorizar funciones clave: Enfocar los esfuerzos del Estado en sus deberes constitucionales primarios (seguridad y justicia), aplicando metodologías de agilidad y orientación al cliente aprendidas del sector privado.
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Apostar por Alianzas Público-Privadas (APP): Articular esfuerzos con instituciones privadas que ostenten influencia histórica, no solo por volumen de ventas, sino por su trayectoria ética e impacto social.
La manera más rápida para que los políticos recuperen credibilidad es demostrando capacidad de trabajo conjunto con aquellos en quienes la sociedad ya confía.