Patricia Estupiñan

El 'modelo fútbol': la lección que la política debería seguir

Las sociedades que progresan necesitan referentes de éxito. Ecuador tiene el talento; lo que le falta es que la política deje de improvisar y aprenda de los modelos de planificación y desarrollo que sí han dado resultados en la cancha.

Un oasis de unidad en un país fatigado

Según encuestas recientes, apenas un tercio de los ecuatorianos confía en el futuro. Este dato es el reflejo de un país fatigado por la violencia, la polarización política y la falta de oportunidades.

LEA TAMBIÉN: Cultura de deshonestidad: por qué copiar no es un error infantil, sino el inicio de la corrupción

En medio de ese desencanto, la selección nacional es uno de los pocos símbolos que todavía logra: unir emocionalmente a los ecuatorianos, generar un "sentido de pertenencia" cada vez más escaso, borrar, al menos temporalmente, las diferencias regionales, sociales y políticas bajo una identidad compartida: la camiseta.

El espejo de la transformación social

Como una parte significativa de los seleccionados proviene de sectores históricamente excluidos, el equipo también representa una transformación racial y social.

Son jóvenes afroecuatorianos y mestizos que crecieron en la pobreza y dieron un salto cuántico en sus vidas. En una sociedad con escasez de referentes éticos, ellos se convierten en figuras admiradas porque encarnan la esperanza:

Demuestran que, desde la extrema precariedad, es posible superar las carencias con talento, disciplina y trabajo.

LEA TAMBIÉN: ¿Usuarios o rehenes? El imperativo de regular la 'Adolescencia Digital'

De "patito feo" a referente regional

La selección refleja que Ecuador sí es capaz de realizar transformaciones trascendentes. En pocas décadas, el país pasó de ser el "patito feo" de las eliminatorias sudamericanas a clasificar a varios mundiales en distintas categorías.

¿La fórmula? Ha sido relativamente simple: meritocracia, planificación y continuidad

El fútbol ecuatoriano ha demostrado que el país puede aprovechar sus talentos naturales cuando existen visión, oportunidades y trabajo sostenido. Un claro ejemplo de esto es Independiente del Valle, un modelo de gestión deportiva y humana que ha cambiado vidas y que debería estudiarse a fondo en otros ámbitos nacionales.

LEA TAMBIÉN: Mentes en el desperdicio: El drama de no entender lo que se lee

Conclusión: Improvisar menos y tener más visión

El éxito del fútbol ecuatoriano no es un accidente; es el resultado de un proceso. Si queremos un país que progrese, la política debe mirar hacia las canchas: es hora de replicar la fórmula de la continuidad y la meritocracia para construir el futuro que los ciudadanos merecen.

Más leídas
 
Lo más reciente