Patricia Estupiñan

Cultura de deshonestidad: por qué copiar no es un error infantil, sino el inicio de la corrupción

Copiar no es un error infantil ni juvenil. Es un acto de deshonestidad que revela un profundo irrespeto por el Estado de derecho y, por lo mismo, debe ser sancionado con severidad.

Recientemente, la Escuela de Medicina de la Universidad Central descubrió que varios estudiantes copiaron en sus exámenes utilizando medios electrónicos. Replicaron así el vergonzoso comportamiento de otros médicos ecuatorianos en Argentina.

El primer escalón de la corrupción

Cuando un estudiante copia, altera el sistema de méritos, ese que exige que el éxito dependa exclusivamente del talento y del trabajo. Su acción expresa una alarmante capacidad para jugar con el sistema. Por lo tanto, no es simplemente un error: copiar es un ejercicio de deshonestidad y el primer escalón de la corrupción sistémica de un país.

Desafortunadamente, desde la escuela muchas veces se disculpa la copia como una falta menor, exculpada incluso por los propios padres. He conocido casos en los que los padres acusan al profesor por sancionar a sus hijos, en lugar de agradecer que les enseñe a ser honestos.

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Los exámenes académicos son una primera prueba de integridad individual: enfrentan al estudiante al deber de proceder correctamente cuando nadie lo ve. Si copia y no es castigado, seguirá copiando como universitario.

Títulos falsos, consecuencias reales

Un título obtenido mediante fraude le atribuye a una persona una competencia que no posee. El daño social es inmenso, pues quienes acudan a esos profesionales serán víctimas de su incompetencia:

En la medicina: Esa incompetencia puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte de un paciente.

En la ingeniería civil: Puede provocar el derrumbe de un edificio.

En el derecho: Significa la pérdida injusta de un litigio.

Copiar quebranta la brújula moral individual y convierte a quien lo hace en el profesional que el día de mañana cambiará informes, falsificará datos o recibirá sobornos.

La pérdida del mérito

Cuando el fraude académico se generaliza, las sociedades se vuelven más corruptas e ineficientes. El mérito es reemplazado por el nepotismo y el clientelismo, prácticas que obedecen al mismo principio destructivo: obtener algo sin merecerlo.

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Copiar no es un error. Es un acto de deshonestidad que revela irrespeto por el Estado de derecho y, por lo mismo, debe ser sancionado con severidad.

Como decía Platón: "Podemos perdonar fácilmente a un niño que teme la oscuridad; la verdadera tragedia de la vida es cuando los hombres temen la luz". Y la luz, sin duda, es la verdad.

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