Ecuador busca una Aduana inteligente para enfrentar el contrabando y el repunte del comercio exterior

La modernización del sistema aduanero ecuatoriano avanza hacia el uso de inteligencia artificial, analítica de datos e interoperabilidad. A la par, las nuevas dinámicas del comercio mundial obligan a fortalecer los controles sin restar agilidad a las operaciones.

En julio pasado, la Asamblea Nacional aprobó cambios en materia aduanera al Código de la Producción (COPCI). La reforma incorpora reformas para mejorar la vigilancia y el control previo de las importaciones, optimizar la gestión de mercancías y combatir el contrabando , un delito que genera pérdidas anuales para el país de entre 1.500 y 1.700 millones de dólares.

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La propuesta refuerza el marco legal relacionado con el decomiso administrativo, el abandono definitivo y el manejo de mercancías bajo custodia de la autoridad aduanera. Cada año, más de 12.000 contenedores ingresan al régimen de abandono, lo que no solo provoca congestión portuaria, sino también riesgos sanitarios y elevados costos de bodegaje para el Estado.

Además de estos cambios, dentro de la modernización del régimen aduanero también se han dado otros avances, como la implementación del sistema informático ECUAPASS, la Ventanilla Única Ecuatoriana y otras herramientas para la gestión de riesgos, la analítica de datos y el uso de inteligencia artificial.

Otros aspectos relevantes, fueron la reactivación del Consejo Consultivo Aduanero en 2025 y la incorporación del software Palantir para la gestión de riesgo aduanero.

De acuerdo con el Servicio Nacional de Aduana del Ecuador (SENAE), esta herramienta permitió incrementar en más del 90 por ciento el perfilamiento de declaraciones e identificar omisiones de información que representaban para el Estado cerca de un millón de dólares en aranceles.

$!Se estima que el contrabando genera pérdidas para el país de entre 1.500 y 1.700 millones de dólares al año.

La tecnología es clave

La tecnología ha sido un motor en la transformación aduanera en Ecuador. La presidenta de la Federación Ecuatoriana de Agentes de Aduana (FEDA), Katya López, señala que la Aduana atraviesa una etapa en la que los datos adquieren un mayor peso como herramienta de control. El siguiente paso será pasar de una aduana digitalizada a una inteligente.

La vocera explica que digitalizar es llevar un trámite del papel a una pantalla, pero que una aduana inteligente va más allá, pues conecta información, identifica patrones, anticipa riesgos, automatiza determinadas decisiones y permite intervenir solamente cuando realmente es necesario.

“Hoy la competencia ya no está en quién digitalizó primero sus trámites. Está en quién logra conectar mejor a todos los actores de su ecosistema de comercio exterior”, manifiesta.

Pero digitalizar un proceso ineficiente no lo convierte automáticamente en eficiente, advierte María Paula Calderón, presidenta de la Asociación de Agentes de Aduana de Guayaquil (ADA). Para ella, el verdadero salto está en usar la tecnología para rediseñar los procesos desde su raíz, no solo para trasladarlos a una pantalla y en este proceso, la inteligencia artificial, la analítica de datos y los modelos predictivos pueden desempeñar un papel central.

Estas herramientas permiten identificar riesgos antes de que la mercancía llegue al país, segmentar a los operadores según su comportamiento, automatizar controles de bajo riesgo y concentrar al personal especializado en las operaciones de mayor complejidad.

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El siguiente gran desafío, y es donde vemos la mayor oportunidad, es la interoperabilidad. No basta con que el SENAE tenga la información; necesitamos que esta fluya de manera segura y eficiente entre la Aduana, puertos, depósitos, entidades de control, transportistas y los demás actores de la cadena”, declara Calderón.

Impacto de la geopolítica

La geopolítica dejó de ser algo que se veía únicamente en las noticias internacionales. Hoy esta es capaz de afectar rutas, precios, proveedores, aranceles y las operaciones de una empresa. Un conflicto puede alterar los flujos comerciales de países ubicados al otro lado del mundo.

Asimismo, las tensiones entre las grandes economías, las nuevas políticas arancelarias, las restricciones para determinados productos y la reorganización de las cadenas globales de suministro también pueden modificar rutas, proveedores, costos y decisiones empresariales, cambios que afectan directamente las operaciones aduaneras.

Calderón considera que la Aduana debe estar preparada para un comercio exterior más dinámico, en el que países y empresas puedan cambiar con rapidez de proveedores, mercados y rutas logísticas,​ sin sacrificar la seguridad ni el control.

$!Este año se incorporaron reformas para mejorar la vigilancia y el control previo de las importaciones.