La agricultura ecuatoriana enfrenta un escenario de creciente incertidumbre ante la eminente llegada del fenómeno de El Niño, evento climático que puede alterar los patrones de lluvia y temperatura, incrementar la presencia de plagas y enfermedades y generar pérdidas en infraestructura y productividad.
Frente a este panorama, especialistas y representantes de la industria agrícola consideran fundamental fortalecer desde ahora la planificación y la capacidad de respuesta del sector.
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Durante una reciente visita a Ecuador, José Perdomo y Richard Franklin, presidente y director ejecutivo para la región Andina de CropLife Latin America, respectivamente, mantuvieron reuniones con la junta directiva de InnovAgro Ecuador, así como con representantes de gremios del sector productor y del Clúster Bananero y Platanero.
Los encuentros permitieron analizar los principales desafíos de la agricultura y fortalecer programas de acompañamiento al agricultor como CuidAgro y CampoLimpio.
Efectos en la competitividad agrícola
En este contexto, Perdomo presentó la conferencia “La competitividad agrícola en tiempos de disrupción”, en la que abordó los efectos del cambio climático y del fenómeno de El Niño sobre la producción nacional e internacional.
El ejecutivo advirtió que los mayores impactos podrían concentrarse entre octubre y diciembre, con consecuencias que podrían prolongarse hasta marzo del próximo año.
Los efectos no serían iguales para todas las regiones productivas. El exceso de lluvias, las temperaturas elevadas y eventuales períodos de sequía podrían reducir los rendimientos e incrementar los costos de producción.
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Cultivos estratégicos como cacao, café, caña de azúcar y banano se encuentran entre los que requieren especial atención, debido a que pequeñas variaciones climáticas pueden favorecer la aparición de problemas fitosanitarios y ocasionar pérdidas económicas.
En el caso del banano y plátano, se analizaron desafíos como el control de la sigatoka negra, el Moko y del Fusarium R4T. Ante esta realidad, se destacó la necesidad de reforzar la bioseguridad, la sanidad del suelo, la trazabilidad y las capacidades técnicas para evaluar y adoptar nuevas tecnologías.
A los riesgos climáticos se suma el incremento en los costos y la menor disponibilidad de fertilizantes, combustibles y otros insumos. Esta situación podría llevar a algunos productores a reducir su utilización, con el consecuente impacto sobre los rendimientos.
Acceso a insumos, créditos y tecnología
Por ello, Perdomo planteó la necesidad de garantizar el acceso a insumos, crédito y rutas logísticas eficientes, además de mantener la operatividad de los puertos y evitar restricciones que puedan afectar las exportaciones.
La tecnología también aparece como una herramienta estratégica. La agricultura de precisión, la inteligencia artificial, los drones y la biotecnología pueden ayudar a utilizar los recursos de manera más eficiente, reducir desperdicios y mejorar la capacidad de los productores para tomar decisiones frente a condiciones climáticas cambiantes.
Para empresarios y productores, el mensaje es claro: la preparación no debe comenzar cuando lleguen las lluvias o aparezcan las primeras afectaciones. La coordinación entre Gobierno, gremios, industria, productores y cadenas de suministro será determinante para anticipar riesgos y mantener la continuidad de las actividades agrícolas.