Para el año 2050, las Naciones Unidas estima que el porcentaje de personas mayores de 65 años en el mundo casi se duplicará, pasando del 9,3% al 16%. Se prevé que esta alta tasa de longevidad no solo prolongará la vida laboral, sino que también aumentará el emprendimiento en esta población.
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Este panorama ofrece al sector financiero la posibilidad de impulsar la economía plateada, un segmento enfocado en las necesidades y oportunidades económicas generadas por el envejecimiento de la población.
A nivel mundial, en varios países -especialmente los que tienen un gran número de adultos mayores- las entidades están comenzando a generar productos especializados para este grupo etario.
Japón, por ejemplo, es pionero en ofrecer productos de ahorro y seguros de cuidados a largo plazo y, algunos de sus bancos han mejorado la accesibilidad con unidades móviles en zonas rurales para que sus clientes mayores no tengan problemas para transportarse.
Asimismo, en América Latina, Colombia se está destacando por fomentar y financiar emprendimientos de adultos mayores.
Brecha digital y exclusión en Ecuador
En Ecuador, se estima que hay más de 1,5 millones de adultos mayores y que alrededor de 1,02 millones utilizan algún producto o servicio financiero formal. Sin embargo, gran parte de ellos aún enfrenta dificultades para acceder y utilizar plenamente estos servicios.
La directora ejecutiva de Fundación Bien Estar, Natalia Garzón, estima que entre el 20 y el 70 por ciento de las personas de la tercera edad no usan internet ni servicios digitales de manera activa y que menos del 25 por ciento realizan operaciones financieras en línea.
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Al no contar con esta accesibilidad, este grupo etario pierde el acceso a descuentos por pagos en línea, créditos ágiles, servicios sin filas, transferencias seguras, oportunidades de ahorro digital y, sobre todo, autonomía.
Además, están más expuestos a fraudes. De acuerdo a la Asobanca, el 30 por ciento de las estafas digitales reportadas, principalmente por phishing, llamadas falsas o mensajes de suplantación bancaria, se dan en personas de la tercera edad.
Desconfianza en lo digital
Hoy en día, muchos adultos mayores no confían en los canales virtuales o sienten temor a equivocarse al utilizarlos. Otros factores que incrementan la brecha digital en este grupo es la falta de dispositivos, conectividad o acompañamiento, por lo que el desafío para el sistema financiero es diseñar canales sencillos, seguros y pedagógicos que cuenten con programas de educación que acompañan su aprendizaje.
A decir de Natalia Garzón, en Ecuador el sector está reaccionando a esta necesidad y ya hay programas de educación financiera gratuitos, estrategias nacionales como la ENEF (Estrategia Nacional de Educación Financiera) y avances en interfaces más amigables y canales alternativos de atención presencial.
Fundación Bien Estar, por ejemplo, impulsa el programa “Certificación en Finanzas Plateadas”, que se centra en enseñar, prevenir y acompañar. “En los grupos focales hemos confirmado que ya no tienen miedo. Utilizan cajeros, apps y pagos digitales con más seguridad, sobre todo para servicios básicos, reconocen el valor de cuidar su información, de no abrir páginas fraudulentas y de estar prevenidos ante llamadas dudosas”, destaca.
Actualmente, son varios los servicios en los que las instituciones financieras pueden trabajar, entre ellos productos para incrementar el flujo de ingresos a partir del patrimonio acumulado; seguros de protección por el costo del deterioro físico y cognitivo; préstamos para costos cubrir temporales ligados a la edad o para capitalizar un negocio. Esto sin dejar a un lado iniciativas que les permitan a las personas de la tercera edad transicionar a lo digitalización.