La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) confirmó este jueves 11 de junio que las condiciones del fenómeno climático de El Niño ya están presentes en el océano Pacífico tropical, marcando oficialmente el inicio de una nueva fase del ciclo climático conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENSO).
El anuncio fue realizado por el Centro de Predicción Climática (CPC) de la NOAA, que indicó que el fenómeno se desarrolló durante el último mes y que existe una alta probabilidad de que continúe fortaleciéndose durante el segundo semestre de 2026. Según el organismo, El Niño podría mantenerse activo durante el invierno 2026-2027 del hemisferio norte, es decir, de países como Estados Unidos, Canadá, gran parte de Europa y Asia.
Cómo se determina la formación del fenómeno de El Niño
La declaración oficial ocurre después de varios meses de monitoreo de las temperaturas superficiales del mar en el Pacífico ecuatorial. De acuerdo con los criterios utilizados por la NOAA, se considera que El Niño está establecido cuando las temperaturas oceánicas permanecen al menos 0,5 grados Celsius por encima del promedio durante varios meses consecutivos, acompañadas de cambios en la circulación atmosférica.
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El fenómeno se caracteriza por un calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico central y oriental. Esta alteración modifica los patrones habituales de viento y precipitación, generando impactos que pueden sentirse en distintas regiones del planeta.
Las proyecciones más recientes del Centro de Predicción Climática señalan que El Niño tiene altas probabilidades de persistir durante el resto del año. Además, los modelos climáticos contemplan escenarios en los que alcance una intensidad moderada o fuerte durante los próximos meses.
Antes de la confirmación oficial, la NOAA ya había advertido en marzo que existía una probabilidad superior al 60 % de que El Niño se desarrollara entre junio y agosto. Posteriormente, los pronósticos fueron aumentando a medida que las temperaturas del Pacífico mostraban un calentamiento sostenido.
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La Organización Meteorológica Mundial (OMM) también informó recientemente que existe alrededor de un 80 % de probabilidad de que el fenómeno se consolide entre junio y agosto y una posibilidad cercana o superior al 90 % de que continúe al menos hasta noviembre. Los modelos analizados por el organismo internacional sugieren que podría alcanzar una intensidad moderada o incluso fuerte.
Qué impactos podría tener El Niño durante los próximos meses
Entre los efectos que la NOAA asocia a El Niño se encuentran cambios en los patrones de lluvia y temperatura en diferentes regiones del mundo. En Estados Unidos, por ejemplo, suele favorecer condiciones más cálidas durante el invierno en varias zonas del país y modificar la distribución de las precipitaciones.
El fenómeno también influye en la actividad ciclónica. De acuerdo con la NOAA, El Niño suele disminuir la actividad de huracanes en el Atlántico, aunque favorece una mayor formación de tormentas y ciclones en el Pacífico.
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Por esa razón, la agencia meteorológica estadounidense prevé una temporada de huracanes en el Atlántico por debajo del promedio histórico, mientras que en el Pacífico se espera una actividad superior a la media.
La NOAA también ha señalado que la evolución de El Niño puede generar otros efectos, como cambios en los ecosistemas marinos, variaciones en la migración de especies pesqueras, incremento de floraciones de algas nocivas y mayor riesgo de inundaciones costeras asociadas al oleaje en determinadas regiones.
Aunque el comportamiento exacto del fenómeno dependerá de su evolución en los próximos meses, los organismos meteorológicos internacionales coinciden en que el monitoreo continuo será clave para anticipar posibles impactos y fortalecer los sistemas de preparación ante eventos climáticos extremos. Según la NOAA, las condiciones actuales indican que El Niño ya ha comenzado y que su desarrollo seguirá siendo observado de cerca por la comunidad científica internacional.