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Los niños y sus primeras amistades

¿De qué manera hacen los niños sus primeras amistades y cómo deben los padres promoverlas adecuadamente?

29 junio 2022 - Mamá y yo

El desarrollo de las amistades a temprana edad está directamente relacionado con la edad del niño y sus condiciones evolutivas. Es así que el niño se entretiene inicialmente solo, de manera egocéntrica, es decir, juega él individualmente para satisfacerse a sí mismo. A medida que va madurando, cuando tiene unos 2 años, empieza a buscar una compañía utilitaria, alguien con quien armar y disfrutar de ciertos juegos. La amistad como tal se da un poquito más adelante, alrededor de los 4 años, cuando ya puede sentir afinidad y llevarse bien con quien es complementario o parecido con él, descubre el disfrutar de jugar con otro.

LA CLAVE

Generalmente las amistades infantiles se basan en afinidad o complementariedad. En ambos casos el niño disfruta de sus encuentros y va desarrollando diferentes capacidades, a través de la imitación y los aportes de quien lo acompaña y juega con él. Dado a que los menores son dependientes, las amistades infantiles pueden estar hoy y mañana no, pues dependen de cuánto los padres facilitan esa amistad, si hacen que el niño frecuente con aquellos niños con quienes su hijo se identifica, se complementa y se divierte. El facilitar estos encuentros “entre amigos” es lo que definitivamente fortalecerá esa relación de amistad.

¿QUÉ HACER CUANDO PELEAN?

El primer problema es que pueden discutir y pelear por un juguete o por materiales en una clase. En estos casos es necesaria la mediación de un adulto. Conversando con María Inés de Plaza, educadora con años de experiencia nos dice: “Si el adulto media de manera adecuada, puede lograr que los niños compartan, pueden negociar con ellos (ten tú esto y dale eso a tu amigo), entretenerlos con otros juguetes, materiales o juegos, cuidando mucho también el sentido de propiedad natural que los niños tienen de sus juguetes”. Por eso, recomienda la especialista que, si se va a llevar a un niño a jugar con un amiguito, es acertado llevarle un par de sus juguetes, para que haya la posibilidad de que ambos tengan juguetes y ahí puede darse esta exitosa mediación del adulto en caso de inconvenientes. En la niñez las discusiones pasan rápidamente, porque los niños rechazan la situación en sí y no al amigo. De ahí que, con una buena intervención de los padres o encargados, el tema se resuelve y ellos pueden seguir jugando.

¿Y SI NO TIENE AMIGOS?

Es bueno precisar que a los niños se les enseña a jugar y quienes deben hacerlo son sus padres. “Cuando los padres se involucran en los juegos de su hijo desde que este es muy pequeño, ese niño irá aprendiendo cómo jugar con otro. Cuando lo hacen solos, es muy probable que tengan que madurar mucho para necesitar a alguien y poder jugar sin problemas”, comenta la especialista. Se debe tener en cuenta que el niño que es el primero o es hijo único o el primero, no tiene la experiencia vital del inicio del juego y las relaciones sociales con sus hermanos, por tanto, es más importante aún el apoyo de los padres para enseñarles a jugar y que luego las amistades y el compartir fluyan espontáneamente.

En los casos muy extremos, los niños que no pueden vincularse bien con otros pequeños, pueden tener algún tipo de inconveniente en la socialización, siendo esto un proceso que amerita trabajo profesional, observando bien sus actitudes, si hay contacto visual, y si el juego es absolutamente egocéntrico, a pesar de haber pasado ya los 2 o 3 años, pudiendo haber algún inconveniente con el desarrollo evolutivo del infante.

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