En el complejo y desafiante mundo de la oncología, la doctora Glenda Ramos Martínez, originaria de Guayaquil, se destaca no solo como una profesional con más de 38 años de experiencia, sino como una verdadera pionera y una voz incansable en favor de la calidad y la prevención.
Su camino hacia la especialidad fue profundamente personal, forjado por el dolor de una experiencia familiar, y su labor ha sido recientemente reconocida a nivel internacional. En 2025, la doctora Ramos recibió el prestigioso premio ‘Oncólogo del Año’, otorgado por la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO). Este galardón subraya sus contribuciones excepcionales al manejo del cáncer y a la mejora del acceso a tratamientos en un país donde la enfermedad diagnostica a más de 30 mil pacientes ecuatorianos cada año.
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Glenda Ramos: Una vocación que nació de la adversidad
La doctora Glenda revela que su decisión de especializarse en oncología nació durante su primer año de medicina, cuando su madre fue diagnosticada con cáncer de mama a los 45 años. La escasa disponibilidad de oncólogos clínicos en Guayaquil en ese momento la hizo reflexionar profundamente sobre la necesidad de buenos especialistas. Este evento, aunque doloroso (su madre falleció 18 años después, mientras ella realizaba su especialidad en Francia), se transformó en un compromiso inquebrantable.
"Yo tenía que formarme bien para darle tratamiento, empatía y buen trato no solamente al paciente, sino a los familiares", señala la doctora Ramos, quien además de su subespecialidad en patología mamaria, tiene formación en gerencia de servicios hospitalarios.
Su enfoque la impulsó a trabajar por más de tres décadas en la Sociedad de Lucha Contra el Cáncer (SOLCA). Aunque actualmente ejerce en su consulta privada, dedica tiempo a liderar la iniciativa ciudadana “No le des chance al cáncer”. Esta cruzada busca la prevención integral.
La iniciativa promueve la prevención mediante un estilo de vida saludable (alimentación y ejercicio), la concientización sobre factores de riesgo y, crucialmente, los exámenes de detección temprana. Esto es vital, pues la tasa de mortalidad de las personas diagnosticadas en la región es de aproximadamente 76 personas por cada 100 mil habitantes.
La doctora celebra que lo que comenzó como un "granito de arena" se ha expandido, con varios colegas sumándose para ofrecer diagnósticos preventivos gratuitos. Con esperanza y optimismo, afirma: “A las cosas buenas la gente buena se une”. El lema de la campaña es "Prevenir es vivir", y la especialista insta a la población a vencer el miedo y acudir a su médico de confianza ante cualquier señal, ya que un diagnóstico temprano es potencialmente curable.
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La primera oncóloga clínica del Ecuador
La especialista recuerda que, al regresar de su formación en Francia, se enfrentó a un desafío mayúsculo: la ausencia de mujeres oncólogas clínicas en Ecuador. Se convirtió en la primera y, con ello, tuvo que romper barreras al equilibrar los múltiples roles de su vida: mujer, esposa, madre, amiga, educadora y profesional líder.
Su temple y liderazgo la llevaron a ocupar puestos de gran responsabilidad, incluyendo el de Jefa del Departamento Clínico en SOLCA, un cargo que ganó por concurso de méritos y oposición. También fue delegada ante la Comisión Nacional de Medicamentos e Insumos (CONAMEI) del Consejo Nacional de Salud (CONASA), instancia crucial donde se analiza y selecciona la lista de fármacos que se ponen a disposición de la población.
Su vasta experiencia, formación y capacidad la motivaron a transmitir sus conocimientos como docente de pregrado y posgrado en prestigiosas instituciones como la Universidad de Guayaquil, la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil (UCSG) y la Universidad Espíritu Santo (UEES). Entre sus logros para la comunidad médica está el haber gestionado la licencia Best of ASCO (Congreso Americano de Oncología) para Ecuador, lo que permite replicar los avances y actualizar a los médicos locales.
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Un reconocimiento global en oncología que apoya una labor local
La doctora Ramos considera que el prestigioso premio de la ESMO, uno de los congresos más importantes del mundo, trae consigo un gran impacto local. No solo dirige la mirada internacional hacia Ecuador, sino que también podría abrir las puertas a nuevos estudios oncológicos y colaboraciones internacionales.
Además, destaca el carácter histórico del reconocimiento: es la primera vez que se otorga este premio, y que haya recaído en una mujer latinoamericana la hace sentir profundamente honrada.
Además, en Marzo del 2026 fue reconocida como una de las 'Mujeres del Año' de revista Hogar, un galardón que busca visibilizar el trabajo de mujeres ecuatorianas en diferentes ámbitos, labores que aportan a la sociedad.
La doctora señala que sus logros no son solo suyos, sino "para todo un país" y, especialmente, para su familia. En este punto, mencionó a su esposo, Fabrizio Delgado (con quien tiene 40 años de matrimonio), un psiquiatra que ha dedicado parte de su carrera a la salud mental de pacientes oncológicos; a su hija, quien es oncóloga clínica de mama; y a su hijo, quien ha seguido los pasos de su padre en la psiquiatría.
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