Los ríos de Cuenca trazan el recorrido de 'Entre Cauces', la exposición de la artista visual y arquitecta guayaquileña Adriana Sadun en la Galería de la Alcaldía. Abierta hasta el 15 de noviembre de 2026, la muestra reúne 21 composiciones creadas específicamente para este espacio, donde dialogan madera, resina, pintura, fotografía, luces y espejos.
La propuesta nació de la intención de conectar las obras mediante un hilo conductor y rendir un homenaje a la ciudad. Sadun encontró ese vínculo en los ríos, cuyo entorno reconoce como escenario de encuentros cotidianos, actividades culturales y desarrollo urbano.
Lea también: Shakira inaugura Macondo Park en Madrid: los detalles del escenario más grande de Europa
"Mis trabajos tienden a enfocarse mucho en toda la temática del agua", explica. A partir de esa relación, estudió los cauces desde sus mapas y su topografía hasta la experiencia de observarlos a escala humana. Sus curvas orientaron las formas de las esculturas de pared y los cuadros de resina.
Los cuatro ríos como punto de partida
La pintura 'Los cuatro ríos' fue la primera obra de la colección. En ella, Sadun abstrae las siluetas del Tomebamba, Yanuncay, Tarqui y Machángara. Los cauces aparecen en dorado metálico sobre un terreno azul, trabajado con capas de color y relieves que aportan profundidad.
Esa investigación inicial abrió nuevas posibilidades. Además de las formas, la artista comenzó a explorar el movimiento, los reflejos, la transparencia y la vegetación. Esas características se tradujeron en curvas, capas, colores y profundidades que conectan las piezas.
Lea también: ‘Avengers: Doomsday’ revela nuevas escenas de Thor, Steve Rogers y Doctor Doom en sus avances
“Creo que con los años, mi cuerpo de trabajo ha encontrado un punto medio entre el arte y la arquitectura”, señala Sadun, quien estudió ambas disciplinas en la Universidad de Toronto. También asumió la curaduría y la ubicación de las obras, prestando atención a sus relaciones dentro de la galería.
En ese recorrido, dos espejos orgánicos reflejan esculturas verticales que enmarcan la entrada a una bóveda. Dentro, una instalación de luces y espejos produce un efecto de reflejos infinitos. Otro espejo devuelve la imagen de la pintura que originó la exposición.
Materiales y colores que invitan a observar
La madera y la resina plantean distintas maneras de representar el agua. Mientras la primera aporta una superficie opaca y relieves, la segunda permite transparencias y reflejos. Aunque permanecen inmóviles, ambas sugieren movimiento e invitan a cambiar de posición para observarlas.
Lea también: Rudy Cordero: La artista de Guayaquil que transforma chatarra en esculturas únicas
La luz también interviene en esa experiencia. “Para mí la sombra es parte de la escultura, es parte del arte”, afirma. Los relieves y los degradados modifican la percepción de las piezas según el ángulo de observación y la iluminación.
La colección, además, amplió su paleta de azules. La vegetación inspiró verdes, mientras los atardeceres dieron paso a naranjas, rojos y amarillos, primero en resina y después en escultura.
Sobre la respuesta del público, Sadun cuenta que “les da una sensación de calma”. Destaca cómo los niños se desplazan frente a las obras, descubren cambios de color y llaman a sus familiares para compartirlos. Esa interacción forma parte de lo que ella busca con esta colección, que cada visitante se detenga, recorra el espacio y explore las piezas desde diferentes perspectivas.